La tasa de dudosidad del crédito hipotecario baja del 3% por primera vez desde 2011

Sube la tasa de dudosidad de las actividades inmobiliarias, pero por la caída del saldo vivo

La dudosidad de la cartera hipotecaria de los hogares siguió mostrando una dinámica favorable en el primer trimestre de 2022 y presentó una ratio del 2,9% en marzo, por debajo del 3% en que llevaba instalada los tres últimos trimestres, según refleja el último informe de la Asociación Hipotecaria Española (AHE), que recoge datos del Banco de España.

Se trata de la ratio de dudosidad más baja del crédito concedido a las familias para la adquisición de vivienda desde el cuarto trimestre de 2011, cuando de nuevo la ratio se situó en el 2,9%. Hace un año, era del 3,1%.

La mejora respondió a que la caída del saldo dudoso (un 1,7% en el trimestre y un 4,4% en el año) vino acompañada de un aumento del saldo vivo del crédito para la adquisición de vivienda (un 0,35% en el trimestre y un 1,3% en el año).

El crédito para la rehabilitación de vivienda también evolucionó favorablemente, con una ratio del 4,8% en el primer trimestre, frente al 5,5% de un año antes. En comparación con el trimestre precedente, la tasa se mantuvo invariable, debido a que buena parte de la caída de los saldos dudosos se diluyó con la contracción de los saldos vivos.

La dudosidad del crédito al consumo también mejoró en el primer trimestre del año, con una ratio de dudosidad del 4,9%, frente al 5% de diciembre y el 5,5% de un año antes, así como un descenso de los saldos dudosos del 4,9% en tres meses y del 11% en un año.

En total, el crédito en riesgo dudoso que engloba al conjunto de hogares descendió un 8,2% en un año y su ratio de dudosidad se situó en el 3,7% en el primer trimestre, frente al 4,1% de un año antes y el 3,9% del último trimestre de 2021.

LAS ACTIVIDADES INMOBILIARIAS RALENTIZAN SU BUENA MARCHA

Los datos reflejan que la evolución fue más favorable en el segmento de hogares que en el de empresas, donde el saneamiento del balance siguió su curso pero de manera más moderada, debido al comportamiento menos favorable que algunas actividades, como la hostelería o el transporte.

Dentro del crédito a empresas, la Asociación Hipotecaria ha constatado que las actividades inmobiliarias ralentizaron la buena marcha que venían manteniendo, pues aunque la tasa en términos interanuales mejoró medio punto porcentual, en términos trimestrales se mostró al alza por primera vez en seis años, al pasar del 4,1% en diciembre al 4,3% en marzo.

No obstante, este deterioro no fue el resultado de un empeoramiento en la calidad crediticia de la cartera, que de hecho cayó un 1,6% frente al trimestre precedente, sino de un descenso muy acusado (-6,6%) del saldo vivo.

De su lado, el sector de la construcción mejoró su tasa de dudosidad al 8,4%, frente al 9,1% de un año antes y el 8,5% de diciembre, con una caída del saldo dudoso del 9,3% en el año y del 1% en el trimestre.

DUDOSIDAD DEL SECTOR PRIVADO RESIDENTE Y PREVISIONES

A nivel agregado, los activos dudosos de la cartera del sector privado residente mantuvieron una tendencia positiva en el primer trimestre, si bien con un desempeño comparativamente algo más suave que en relación con el ritmo de avance que presentaban los datos antes de la pandemia.

Así, el indicador cayó al 4,2% en marzo, frente al 4,3% de diciembre y el 4,5% de un año antes, con una caída de las exposiciones dudosas del 1,3% en el trimestre y del 6,4% en el año, hasta 51.485 millones de euros, muy próximo a los niveles de 2008.

La AHE recuerda que, desde lo peor de la crisis financiera, cuando se llegaron a contabilizar cerca de 200.000 millones de euros en esta clase de activos problemáticos, ha habido una evidente mejora global de las carteras bancarias, fruto de la reestructuración del sistema a través de la venta de carteras de dudoso cobro y de las propias actuaciones de reestructuración de deuda instrumentadas para mitigar el impacto negativo que estos activos generan sobre sus balances.

De cara al ejercicio en curso, la asociación ha señalado que, aunque el consenso no prevé un fuerte deterioro de los riesgos crediticios como consecuencia de los nuevos riesgos de la economía derivados de la invasión de Ucrania, «su impacto en los precios y en la capacidad de compra sí que podría erosionar en mayor o menor medida la capacidad de reembolso de algunos colectivos de rentas más bajas, así como de algunas empresas que estén más expuestas al incremento de los costes energéticos o que arrastrasen problemas financieros previos a esta situación».

Como contraparte, ha destacado la buena dinámica que parece mantener el mercado laboral y que, de mantenerse, «servirá de catalizador para garantizar la sostenibilidad de los índices de dudosidad», asegura en su informe sobre las tasas de dudosidad del crédito inmobiliario.

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