La EBA advierte de que la crisis puede hacer resurgir una bolsa de activos «potencialmente defectuosos»

Defiende la implementación «fiel» de los elementos pendientes de Basilea III

La evolución de la morosidad durante la pandemia de Covid-19 fue mucho mejor de lo esperado por la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés), aunque el regulador bancario ha advertido de su preocupación respecto a que el deterioro macroeconómico pueda hacer resurgir una bolsa de activos «potencialmente defectuosos» latente desde la anterior crisis que se sumarían a la morosidad bancaria causada por el actual empeoramiento.

En su intervención en el XIII Encuentro del Sector Financiero, organizado por Expansión y KPMG, el presidente de EBA, José Manuel Campa, ha reconocido que la institución ha venido errando en sus proyecciones sobre la evolución de la morosidad, que se encuentra en niveles mucho más bajos de los esperados, gracias a las medidas desplegadas en respuesta a la pandemia por entidades y gobiernos, así como a la buena salud que está demostrando el mercado laboral.

«No obstante seguimos pensando que la crisis de la Covid no fue completamente transitoria y que hay una cierta bolsa de activos potencialmente defectuosos que tiene que gestionarse en el medio y largo plazo y que pueden unirse como morosidad del sector bancario y que se unirían al deterioro actual de la situación económica», ha advertido Campa.

En este sentido, el regulador bancario ha apuntado que algunos indicadores adelantados ya empiezan a reflejar este aspecto, particularmente en el caso de los préstamos bajo moratoria durante la pandemia, así como en los sectores más afectados por la crisis actual, como el energético.

Adicionalmente, ha subrayado que el deterioro de la calidad de los activos podría ser agudo si hay correcciones abruptas de los mercados inmobiliarios, añadiendo que en varios mercados europeos se han observado señales de recalentamiento, así como si en los próximos trimestres empeorase la situación del mercado laboral.

En cualquier caso, el español ha destacado que hasta el momento los distintos eventos que nublan las perspectivas económicas están teniendo un efecto limitado sobre los bancos europeos, cuyos coeficientes de capital CET1 son buenos, superando el 15% de media, mientras que la cobertura de liquidez alcanza el 165%, cuando el mínimo regulatorio es el 100%.

«No estamos al final de una crisis, sino al principio de un periodo turbulento», ha defendido en referencia al potencial impacto de la guerra de Ucrania, cuyo efecto directo sobre las entidades ha sido limitado, así como el de la inflación, que será más permanente de lo esperado inicialmente y que, junto con las subidas de tipos, tendrá impacto en las cuentas de resultados de los bancos.

RESULTADOS DE LOS BANCOS

«Los elevados niveles de inflación y las subidas de tipos tendrán impacto en las cuentas de resultados de los bancos», ha advertido Campa, para quien es posible que la mejoría de los ingresos por intereses de las entidades no sea del calibre esperado, añadiendo que los efectos a corto plazo sobre los ingresos en relación con las subidas de tipos «no son tan evidentes».

A este respecto, ha señalado que el deterioro de las perspectivas de crecimiento puede llevar a un incremento menor del flujo de nuevos préstamos, mientras que por el lado de pasivo se observa una rápida revalorización de los costes de financiación mayorista.

Asimismo, ha recordado que el nuevo entorno competitivo, con mayor competencia digital y la entrada de nuevos operadores, podría hacer más elástica la respuesta de los depósitos.

Además de estos riesgos coyunturales, el regulador europeo ha señalado la existencia de riesgos estructurales como el cambio climático, cuyo impacto ya afecta a los sistemas productivos europeos, así como el riesgo cibernético, que serán importantes a la hora de determinar el mapa de prioridades de cara a 2023.

«En general 2023 se perfila como un año complicado en lo macroeconómico, con retos a corto plazo que se suman a los estructurales y es complejo para la industria financiera», ha advertido, aunque ha recordado que en la complejidad «existen oportunidades» y el trabajo realizado permite tener un sector financiero mejor capitalizado con capacidad de prestar apoyo a la economía, mientras que ha lamentado que la capitalización bursátil del sector «ahora mismo es manifiestamente mejorable».

IMPLEMENTACIÓN FIEL DE BASILEA III

«Debemos mantener como prioridad fundamental el mantenimiento del mercado único de servicios en Europa con una regulación común de aspectos prudenciales», ha defendido Campa, para quien es necesaria «la implementación fiel» de los elementos pendientes de Basilea III.

Por otro lado, el presidente de la EBA ha admitido que falta trabajo por hacer en la unión bancaria, que no ha progresado sobre todo en lo que respecta a la garantía de depósitos, mientras que ha subrayado que no se ha fomentado un mercado único más integrado, internacionalizado e interconexionado, ya que la exposición de los bancos europeos a otros países de la UE ha disminuido «y esto es una excepción dentro del sistema financiero global».

Asimismo, ha recordado que la EBA comenzará a principios de 2023 la nueva ronda de pruebas de estrés al sector, cuyos resultados serán publicados en julio. «Espero que los resultados del ejercicio contribuyan a generar confianza», ha añadido Campa.

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