La desinformación y el estigma marcan la respuesta a la pandemia en el África subsahariana

La pandemia de coronavirus replica en el África subsahariana patrones que ya se han detectado en brotes anteriores de otras enfermedades como el estigma de los contagiados o la difusión de rumores, según una encuesta de la ONG Save the Children, que ha llamado a combatir no solo el virus sino también la desinformación.

Más de 3.000 entrevistas corresponden a Somalia, donde tres cuartas partes reconocen que apenas saben nada sobre la COVID-19. Un 42 por ciento cree que es una campaña del Gobierno, mientras que un 27 por ciento considera que crea un estigma contra minorías y un 32 por ciento cree que señala a los extranjeros.

En Somalia, se han registrado más de 1.800 casos y 72 fallecidos por la pandemia –según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de la Unión Africana–, aunque las autoridades locales y las organizaciones internacionales temen que la cifra real sea mayor.

En Tanzania, donde se han registrado oficialmente 509 positivos y 21 víctimas mortales –el Gobierno no ha ofrecido nuevos datos desde finales de abril–, un 86 por ciento de las 121 personas entrevistadas en este estudio también coincidía en que la COVID-19 deriva en situaciones de estigmatización contra grupos concretos.

La desinformación se hace palpable también en Zambia, donde aunque un 57 por ciento de las 400 personas entrevistadas sabía explicar de forma más o menos precisa cómo se contrae el coronavirus, la mayoría no tenían claro cómo evitar el contagio. Un 69 por ciento considera que basta con cepillarse los diantes a diario, mientras que un 43 por ciento cita el consumo de alcohol como profilaxis.

Los CDC de la Unión Africana sitúan a Zambia por encima del millar de infectados, con siete fallecidos como balance provisional de esta pandemia, que suma en todo el continente más de 4.000 víctimas mortales.

CONSECUENCIAS DEL ESTIGMA

El miedo a arrastrar un estigma que ya se dejó notar en otros brotes epidémicos como el ébola puede llevar a que posibles enfermos eviten acudir al médico por verse señalados, tanto durante como después de pasar la COVID-19. Un 55,8 por ciento de las personas encuestadas cree que es necesario evitar el contacto con quienes ya están curados.

El estigma se extiende también más allá del propio enfermo, como cuenta Aissata Boucoum, una joven activista de Malí que recogió el testimonio de una amiga «acosada» después de que su tío perdiese la vida poco después de volver del extranjero y ser considerado un caso sospechoso de COVID-19.

Comenzó a recibir llamadas de personas que le preguntaban si también ella se había contagiado. «Sentía que no se preocupan por el dolor que estaba viviendo», explica Boucoum, antes de añadir que su amiga terminó siendo «una persona a evitar» incluso en su círculo más cercano. Los resultados demostraron después que ni siquiera su tío era portador del virus.

El director de Campañas de Save the Children para África, Eric Hazard, ha calificado de «muy preocupantes» los patrones de estigmatización detectados en varios países del continente y ha advertido de que «la desinformación y los mitos» no hacen sino complicar la aplicación de medidas que realmente eviten la expansión de la enfermedad.

«Cuando las comunidades reciben información errónea sobre una enfermedad, se crea miedo y el miedo solo puede llevar al estigma, el aislamiento, un empeoramiento de la salud tanto a nivel individual como social y, en algunos casos, violencia», ha añadido.

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