Jan pide ante la ONU «fortalecer» el Gobierno talibán en Afganistán «por el bien del pueblo»

Asevera que Pakistán fue el país «que más sufrió», aparte de Afganistán, cuando EEUU entró en el país tras el 11-S

Reclama a la Asamblea General que «exija» a India los restos mortales del dirigente separatista Syed Alí Shah Geelani

El primer ministro de Pakistán, Imran Jan, ha señalado ante la Asamblea General de la ONU que frente a la actual crisis de Afganistán «sólo hay un camino a seguir» y ha aseverado que este sería el de «fortalecer» al Gobierno talibán actual «por el bien del pueblo» del país centroasiático.

Jan ha llamado a la comunidad internacional a pensar en «cuál es el camino a seguir» y ha urgido a poner atención en la «enorme crisis humanitaria» que allí se avecina, lo que, a su juicio, «tendrá graves repercusiones (…) en todo el mundo».

«Un Afganistán desestabilizado y caótico se convertirá de nuevo en un refugio seguro para los terroristas internacionales», ha advertido, para, ante ello, incidir en que se debe «fortalecer y estabilizar el Gobierno actual, por el bien del pueblo de Afganistán».

En este sentido, ha recordado que los talibán han prometido que «respetarán los Derechos Humanos» y «tendrán un gobierno inclusivo», así como que «no permitirán que su suelo sea utilizado por terroristas». «Y han dado una amnistía», ha destacado.

«Si la comunidad mundial los incentiva, y los anima a cumplir estos compromisos, será una situación en la que todos saldrán ganando», ha aseverado, para detallar que «estas son las cuatrocondiciones en las que se basó el diálogo entre Estados Unidos y los talibán en Doha».

Jan ha insistido así en que el mundo «puede incentivar» a los talibán «a ir en esta dirección», de modo que «los veinte años de presencia de las fuerzas de la coalición en Afganistán no serían un desperdicio después de todo», ya que se alcanzaría uno de los «objetivos», que «el suelo afgano no sería utilizado por los terroristas».

El primer ministro paquistaní ha arremetido también contra Estados Unidos acusándolo del «sufrimiento» vivido en Pakistán y de la toma de poder de los talibán en Afganistán al tratar de imponer una «solución militar» con las tropas internacionales.

«Quiero que todos sepan que el país que más sufrió aparte de Afganistán fue Pakistán, cuando nos unimos a la guerra contra el terrorismo con Estados Unidos después del 11-S», ha lamentado, para referirse a que 80.000 paquistaníes murieron y la economía del país perdió 150.000 millones de dólares.

«¿Y por qué ocurrió esto?», ha cuestionado, para recordar que en la década de 1980 Pakistán y Estados Unidos entrenaron a grupos muyahidines «para luchar por la liberación de Afganistán». «Entre esos grupos muyahidines estaba Al Qaeda (…) y había muyahidines afganos que fueron considerados héroes», ha rememorado.

Tras ello, con la retirada de las tropas soviéticas y estadounidenses de Afganistán en 1989, Pakistán se quedó con cinco millones de refugiados afganos, ha criticado, para precisar que dejaron al país «con grupos militantes sectarios que nunca habían existido».

«Pero lo peor fue que un año más tarde Pakistán fue sancionado por Estados Unidos. Nos sentimos utilizados», ha remachado, para continuar aludiendo a lo sucedido tras el ataque terrorista del 11-S.

Entonces, como ha dicho, Pakistán volvió a prestar apoyo a Estados Unidos en su nueva entrada en Afganistán. «¿Y qué pasó? Los muyahidines y afines con los talibán afganos se volvieron contra Pakistán», ha explicado.

«Por primera vez tuvimos militantes talibán en Pakistán, que también atacaron al Gobierno», ha apuntado, para incidir, además, en que «el mundo debe saber que en Pakistán hubo 480 ataques con drones llevados a cabo por Estados Unidos».

«Todos sabemos que los ataques con drones no son tan precisos, que causan más daños colaterales que los militantes a los que apuntan», ha advertido, al tiempo que ha hecho hincapié en que las personas cuyos familiares habían sido asesinados «buscaron por ello venganza contra Pakistán».

«La única razón por la que sufrimos tanto fue porque nos convertimos en un aliado de Estados Unidos en la guerra de Afganistán», ha sentenciado, para afear que «al menos debería haber habido una palabra de agradecimiento» hacia Pakistán.

Jan ha censurado que ahora Washington «culpe» a Pakistán del «giro de los acontecimientos» en Afganistán y ha señalado que él mismo trató de «explicar» a las autoridades estadounidenses, después de 2006, de que «no habría ninguna solución militar» para el territorio afgano y que «la solución política era el camino a seguir».

«Nadie lo entendió entonces. Desafortunadamente, al tratar de forzar una solución militar es donde Estados Unidos se equivocó (…). Si hoy el mundo necesita saber por qué los talibán están de nuevo en el poder, todo lo que tiene que hacer es un análisis profundo de por qué un ejército afgano de 300.000 hombres bien equipados se rindió sin luchar», ha subrayado.

ISLAMOFOBIA y CACHEMIRA

Por otro lado, Jan ha llamado a «combatir colectivamente» la islamofobia, y ha solicitado al secretario general de la ONU, António Guterres, que convoque un diálogo mundial para contrarrestar el aumento de esta.

Al respecto, ha apuntado a que «la peor y más penetrante forma de islamofobia gobierna ahora India» porque «la ideología hindú llena de odio, propagada por el régimen fascista de la Rashtriya Swayamsevak Sangh (Organización Nacional de Voluntarios, de ultraderecha) y el Partido Popular de India (BJP) –del primer ministro, Narendra Modi– ha desatado un reino de miedo y violencia contra la comunidad musulmana».

«Los linchamientos masivos y los frecuentes pogromos, como el de Nueva Delhi el año pasado, han sido una de las principales causas de la violencia», ha censurado, para criticar también «leyes de ciudadanía discriminatorias para los musulmanes y una campaña para destruir mezquitas en toda la India y borrar su patrimonio y la historia musulmana».

Por otro lado, ha resaltado que Nueva Delhi también se ha «embarcado» en la «solución final» para la disputa de Jammu y Cachemira. «Ha emprendido una serie de medidas ilegales y unilaterales desde el 5 de agosto de 2019 y ha desatado un reino de terror con una fuerza de ocupación de 900.000 personas, así como ha encarcelado a altos dirigentes de Cachemira», ha agregado.

Jan ha denunciado las violaciones «graves» de los Derechos Humanos por parte de las fuerzas indias en Cachemira, donde, según ha alertado, la «represión va acompañada de esfuerzos ilegales para cambiar la estructura demográfica del territorio ocupado, y transformarlo de una mayoría musulmana en una minoría musulmana»

«Es lamentable que el enfoque mundial de las violaciones dederechos carezca de imparcialidad, e incluso sea selectivo (…). Este doble rasero es más evidente en el caso de la India, donde el régimen del RSS-BJP viola Derechos Humanos con total impunidad», ha indicado al respecto.

Como «ejemplo más reciente de la barbarie india», se ha referido al «secuestro» de los restos mortales del dirigente separatista Syed Alí Shah Geelani, quien falleció a principios de septiembre a los 91 años.

«Se negó un funeral y un entierro islámicos adecuados, de acuerdo con sus deseos y tradiciones musulmanas», ha lamentado, para pedir a la Asamblea General que «exija los restos mortales» del líder separatista de modo que «puedan ser enterrados en el cementerio de los mártires con los ritos islámicos apropiados».

«Pakistán desea la paz con India, como con todos sus vecinos, pero una paz sostenible en el sur de Asia depende de la resolución del conflicto de Jammu y Cachemira de acuerdo con las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad y los deseos del pueblo de Cachemira», ha zanjado.

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