Identificar biomarcadores es clave para mejorar en el tratamiento de tumores genitourinarios, según expertos

Aunque la investigación en tumores genitoruinarios como el cáncer de próstata, de riñón o de vejiga ha avanzado mucho en los últimos años gracias a las terapias dirigidas o a la inmunoterapia, los expertos coinciden en que el gran reto que queda por abordar es la identificación de biomarcadores ya que estos son la clave para «distinguir en qué pacientes administrar cada tratamiento».

Así lo ha destacado el doctor José Luis Pérez Gracia, de la Clínica Universidad de Navarra, durante la XIV edición del Simposio Científico del Grupo Español de Oncología Genitourinaria (SOGUG), señalando que, por ejemplo, en el caso del cáncer renal «la investigación tiene una labor altísima en los nuevos tratamientos» pero que «todavía no disponen de ningún tipo de biomarcador».

«No somos capaces de distinguir en qué pacientes administrar cada tratamiento y esto es una asignatura pendiente que solo se va a desarrollar con más colaboración y más recursos. Para mejorar tratamientos necesitamos nuevos fármacos pero sobre todo comprender mejor los que tenemos, los ensayos aleatorios comparativos tienen un papel muy importante en el desarrollo de nuevos fármacos, es un modelo ideal para comprender por qué funcionan o no los tratamientos», ha apuntado el doctor Pérez Gracia.

Por su parte, la doctora Nuria Romero, del Hospital Universitario La Princesa, ha señalado que, en el caso del cáncer de próstata, «el gran reto de los últimos años ha sido distinguir a los pacientes que tienen un buen pronóstico y que incluso no necesitan tratamiento de los pacientes que tienen tumores más agresivos y que van a desarrollar metástasis» y, para ello, son necesarios los biomarcadores.

No obstante, la doctora Romero ha aseverado que «se ha trabajado en investigación y se han identificado marcadores genéticos con genes de RCA, que se conocían ya en cáncer de mama, y que van a identificar a los pacientes con peor pronóstico». «Estos pacientes podrán tener una terapia dirigida para ellos con unos fármacos orales que están consiguiendo cambiar la evolución de estos pacientes que tienen un pronóstico tan desfavorable», ha añadido.

En relación al cáncer de próstata, la experta ha hecho hincapié en tres líneas de investigación concretas: «los tratamientos que pretenden vender la resistencia a los tratamientos actuales; los tratamientos basados en radiofármacos; y, la inmunoterapia, que hasta ahora no ha funcionado en cáncer de próstata».

«Hay muchas realidades con muchas necesidades distintas, en enfermedad avanzada en estos diez años hemos pasado de tener solo un tratamiento que era la quimioterapia a tener diez tratamientos que han mejorado la supervivencia», ha destacado la doctora Romero.

En concreto, tal y como ha expuesto la presidenta de SOGUG, la doctora Aránzazu González del Alba, los inhibidores PARP han demostrado un beneficio en la supervivencia de los pacientes con cáncer de próstata avanzado previamente tratados con otras líneas de tratamiento y alteraciones en genes implicados en la reparación del AND, siendo los más frecuentes BRCA1 y BRCA.

«Asimismo, la aparición de nuevos radiofármacos, entre los que destaca 177Lutecio-PSMA-617, emerge como una nueva opción terapéutica eficaz en el algoritmo terapéutico de los pacientes con cáncer de próstata avanzado para aquellos pacientes cuya enfermedad expresa una proteína que podemos detectar previamente mediante un estudio PET de imagen», ha recalcado la doctora González del Alba.

Por último, en lo que respecta al cáncer de vejiga el doctor Albert Font Pous, del Institut Català d Oncología (ICO), también ha coincidido en la necesidad de «tener biomarcadores predictivos sólidos para saber qué pacientes van a responder a los tratamientos antes de administrarse».

«En cáncer urotelial tenemos tratamientos cada vez mejores que nos permiten erradicar el tumor en más de la mitad de los casos por lo que es contradictorio que se extirpe la vejiga cuando sí que funcionan los tratamientos. Los biomarcadores podrían predecir a qué pacientes hay que extirpar la vejiga y a qué pacientes no», ha explicado el doctor Pous.

Asimismo, el experto ha destacado la inmunoterapia y las terapias dirigidas con los anticuerpos conjugados que «han revolucionado absolutamente el panorama de tratamiento». «La combinación de inmunoterapia y anticuerpos conjugados dobla las expectativas de supervivencia de estos pacientes. Necesitamos que lleguen lo antes posible a los pacientes de nuestro país», ha asegurado.

«Nos faltan conocer mas marcadores que nos indiquen que pacientes van a evolucionar más favorablemente a un tratamiento o a otro, es decir, qué pacientes van a responder a la inmunoterapia y cuáles no», ha advertido.

Por otro lado, el doctor Pous ha aseverado que «el camino más prometedor es la biopsia líquida». «Estamos trabajando en esto porque no solo se puede predecir qué paciente que tiene enfermedad tumoral puede recaer sino que puede predecir qué paciente puede responder a un tratamiento y qué paciente no», ha añadido.

EL ABORDAJE MULTIDISCIPLINAR: INVESTIGADORES, MÉDICOS Y PACIENTES

Durante el encuentro, los expertos y los representantes de las asociaciones de pacientes también han apuntado al abordaje multidisciplinar que incluya investigadores, médicos y pacientes como uno de los principales retos en la investigación y tratamiento de los tumores genitourinarios.

En este sentido, el investigador del Centro de Investigación Biomédica de Aragón, Alberto Jiménez Schumacher, ha apuntado que «ha sido transformador encontrar maneras en las que los investigadores puedan entrar en el hospital porque las preguntas buenas se hacen con los pacientes».

«Hay que encontrar la manera en la que los médicos vengan a los laboratorios o nosotros entremos en hospitales porque transformaríamos la investigación, que el médico sea un investigador dentro del hospital, que sea uno más del equipo», ha señalado.

Por su parte, la miembro de la Fundación Científica de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), la doctora Marta Pujol, ha destacado que «el paciente ha pasado de tener un rol pasivo a estar más interesado». «Es crucial incluir a los pacientes para tener una imagen completa de qué es lo que está ocurriendo. Creemos que el círculo tiene que cambiar para que llegue a los pacientes y que haya una comunicación con la comunidad científica», ha afirmado.

«Necesitamos la participación de pacientes no como moda, sino como obligación y que estén formados y se fomente el diálogo entre pacientes y comunidad científica, para eso es necesario reformular los proyectos y reeducarlos», ha añadido la doctora Pujol.

Por último, el director del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), Cristobal Belda, ha destacado la importancia de la inversión en investigación sanitaria, aspecto en el que el ISCIII tiene una gran labor al ser la «principal entidad financiadora de la ciencia en España». «Tenemos que conseguir que la inversión pública sea creciente porque si en algún momento alguien tiene la intención de volver a cortar nos para 10 años», ha advertido.

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