España, pendiente de Francia y la UE para esclarecer el futuro de su participación militar en Malí

España sigue con interés las últimas decisiones respecto a las operaciones militares en la zona del Sahel y, especialmente, en Malí, donde tiene desplazados unos 530 efectivos en una misión de la Unión Europea.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, anunció este jueves una «transformación profunda» de la presencia militar gala en el Sahel, incluido el fin inminente de la operación Barkhane , lanzada en 2014 y pilar básico de la estrategia francesa en una región marcada en los últimos años por la creciente inseguridad.

Las Fuerzas Armadas españolas colaboran con Barkhane mediante el destacamento Marfil, ubicado en Senegal y con la función principal de labores logísticas y de transporte, también con las operaciones Minusca, Minusma y G5 Sahel.

Fuentes militares han reconocido a Europa Press que la decisión de Francia de acometer una «transformación profunda» de su presencia militar en la zona afecta a todos los países implicados en las distintas misiones en marcha.

Sin embargo, el anuncio de Macron no ha causado una especial sorpresa, ya que Francia ya llevababa meses apuntando la necesidad de replantearse su acción militar en el Sahel.

En cualquier caso, el futuro de la misión principal de España, EUTM Malí, dependerá de las decisiones que se adopten en Bruselas. Se trata de una operación de entrenamiento a las fuerzas de seguridad locales en la que España cuenta ya con una participación de unos 530 efectivos.

INESTABILIDAD EN MALÍ

EUTM Malí se encuentra en su quinto mandato en un momento de cambio para la misión, que inició el año con el objetivo de ampliar los lugares de entrenamiento a distintas ubicaciones dentro del propio Malí e incluso desplazarse a países colindantes.

Malí, al igual que otros países del Sahel, ha venido registrando en los últimos años un número creciente de ataques yihadistas obra tanto de la filial de Al Qaeda en la región como de la de Estado Islámico, lo cual ha hecho además aumentar la violencia intercomunitaria y provocado el desplazamiento de decenas de miles de personas.

No obstante, a la ecuación en el caso de Malí se ha sumado el golpe de Estado de mayo, que evidenció las luchas internas que aún persisten desde otra reciente asonada, la de agosto de 2020, que dio como resultado el derrocamiento del entonces presidente, Ibrahim Boubacar Keita. Al mando está ahora Assimi Goita, líder de la junta militar instaurada tras el primer golpe.

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