El robot submarino para inspeccionar el Maremi llegará en las «próximas horas» tras probarse en Ferrol

El actual dispositivo de búsqueda por mar y aire «no tiene fecha límite» y «de momento se va a mantener»

El robot submarino que inspeccionará el pesquero santoñés Maremi , hundido a nueve millas al norte de Cabo Mayor y a unos 180 metros de profundidad después de volcar el pasado jueves de madrugada, llegará «en próximas horas» a Santander para comenzar las labores de búsqueda subacuática del tripulante que desde entonces se encuentra desaparecido, aunque antes se probará en Ferrol.

Así lo han avanzado la delegada del Gobierno, Ainoa Quiñones, y el consejero de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Guillermo Blanco, al ser cuestionados este miércoles en distintos actos por la búsqueda de Fernando Solano, que permanece desaparecido desde el accidente del barco y fue el único de los diez tripulantes que no fue rescatado tras irse a pique la nave, que se hundió horas después.

Quiñones ha explicado que por ahora el dispositivo de búsqueda del pescador, que se está llevando a cabo por mar y aire, «no tiene fecha límite» y «de momento se va a mantener».

El actual dispositivo se verá «reforzado» con la llegada de este robot dirigido por control remoto, que saldrá de Ferrol previsiblemente «en las próximas horas», una vez se pruebe allí en las «mismas» condiciones de profundidad en las que tendrá que trabajar en Santander.

El objetivo de estas pruebas es comprobar que «todo funciones correctamente» antes de mandarlo a Santander. Se trata, según ha reconocido Quiñones, de algo «complejo» pues se trata de un aparato «grande» que hay que montar en un barco, haciendo para ello una serie de instalaciones.

Una vez que este ya en Santander, se determinará en qué radio va a poder trabajar el dispositivo.

Por su parte, el consejero de Pesca, Guillermo Blanco, espera que el robot dé resultados y «ayude a descansar» a la familia del desaparecido y a todos los marineros de Cantabria.

«LA TRISTEZA SE NOTA EN EL AMBIENTE DE SANTOÑA»

En este sentido, Blanco, que esta mañana ha asistido a la descarga de bonito en el puerto de Santoña, ha manifestado que «la tristeza está en el ambiente» y «se nota», ya que por ejemplo en esas instalaciones de la villa había «menos bullicio», a pesar de ser un día «histórico» por la cantidad de pescado capturado.

Tras lo sucedido, se estableció un dispositivo de rastreo, por mar y aire, en el que participan varios helicópteros y embarcaciones pero sin novedades hasta ahora.

Por eso, Blanco espera que con la incorporación del robot de Salvamento Marítimo -un ROV (Remote Operated Vehicle)- haya «en breve» noticias sobre el hombre desaparecido.

En el momento de los hechos, se encontraba a bordo del Maremi junto a otros nueve tripulantes, que fueron rescatados por embarcaciones cercanas que acudieron al lugar.

El buque volcó -al parecer por un «peso excesivo» de pesca- sobre las cuatro y media de la mañana, y se mantuvo a flote unas doce horas, cuando se hundió.

Desde entonces se estableció un operativo de búsqueda en el que han venido participando los helicópteros de Salvamento Marítimo Helimer 222 con base en Santander y Helimer 203 con base en Gijón, a los que se ha sumado el del Gobierno de Cantabria; y también las embarcaciones Salvamar Deneb y el buque María de Maetzu de Salvamento Marítimo; así como otras del Servicio Marítimo Provincial de la Guardia Civil y de Cruz Roja.

CARACTERÍSTICAS DEL ROV

Expertos y técnicos, que trabajan con la hipótesis de que Solano estaba en la cubierta cuando sucedió todo, venían estudiando la posibilidad de usar el ROV, tanto para su búsqueda como para comprobar si se está produciendo pérdida de combustible del pecio y la consiguiente contaminación.

El robot llegará a Cantabria desde Ferrol y se controlará desde el buque Don Inda de Salvamento Marítimo, que será la plataforma de operaciones desde donde se manejará. En la cubierta se ha instalado una cabina de control y desde ella los técnicos supervisarán todas las operaciones y controlarán la búsqueda submarina del tripulante.

El ROV Comanche ofrece alta capacidad de intervención en difíciles condiciones de mar y corriente. En concreto, está configurado para trabajar hasta los 1.000 metros de profundidad cuando no se superen los 25 nudos de viento y un estado de la mar de fuerza cuatro en la escala de Beaufort.

Dispone de siete propulsores, cuatro en el plano horizontal y tres verticales, con los que consigue una velocidad de tres nudos. La carga útil alcanza los 250 kilogramos.

Cuenta con cuatro cámaras (dos de ellas en soportes motorizados), un sónar de búsqueda con un alcance máximo de 300 metros, un sonar-altímetro con un alcance de 50 metros, un profundímetro y una baliza de destellos para su localización en superficie. Asimismo cuenta con dos brazos hidráulicos y un cortacables de guillotina.

Este ROV, con sus 1.200 kilogramos, es uno de los equipos más potentes del mercado. La energía y las órdenes se envían mediante un mando a distancia a través del cable al robot, y se transmiten también los datos de sus cámaras de vídeo, de los sensores y de los sónares al centro de control del buque en superficie.

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