El Rey Juan Carlos se retira de la vida pública cinco años después de abdicar

La Casa del Rey ha anunciado este lunes que el Rey Juan Carlos dejará de realizar actividad institucional y se retirará de la vida pública a partir del próximo 2 de junio, cuando se cumplirán cinco años desde el anuncio de su abdicación.

La decisión, según el comunicado del Palacio de la Zarzuela, la ha tomado Don Juan Carlos y se la ha comunicado por carta al actual jefe de Estado. Aunque la decisión será efectiva desde el próximo domingo, el Rey emérito no tiene programada ninguna actividad pública esta semana.

Su última actividad institucional fue, el día 17 de mayo, la entrega del Premio Órdenes Españolas 2019 al historiador Miguel Ángel Ladero en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

De este modo, tras 39 años de reinado y cinco en una situación de retiro parcial en la que sus funciones no llegaron a ser reguladas, Don Juan Carlos da el paso atrás definitivo y se aparta de la agenda de Zarzuela en la que, con cada vez menos frecuencia, venía participando.

El Gobierno y la Casa Real anunciaron la abdicación de Juan Carlos I el 2 de junio de 2014, si bien no se hizo efectiva hasta el 18 de junio, cuando sancionó la Ley Orgánica que materializaba el ascenso al trono de Felipe VI. Un día después, éste fue proclamado en las Cortes como nuevo Rey de España.

La noticia llegó en el epicentro de una grave crisis reputacional para la Corona azuzada por la instrucción judicial del caso Noós por el que acabaría condenado y en prisión Iñaki Urdangarín, marido de la Infanta Cristina. Ella se sentó en el banquillo, aunque finalmente, el tribunal la exoneró.

Con la llegada de Felipe VI, la Familia Real quedó reducida al núcleo –el Rey, la Reina y sus dos hijas– y a los eméritos Don Juan Carlos y Doña Sofía, mientras las infantas Cristina y Elena pasaron a ser Familia del Rey. Se aprobaron medidas para impulsar la transparencia, un nuevo código de conducta que prohibía, por ejemplo, los regalos que excediesen lo institucional o la mera cortesía; y se impuso un discurso en favor de la austeridad, la independencia judicial y la lucha contra la corrupción.

Entretanto, el papel del Rey emérito en la agenda oficial pasó a un discreto segundo plano. Tras participar básicamente en eventos deportivos y representar a España en alguna toma de posesión en Latinoamérica, su agenda se inauguró como tal en el mes de octubre de ese año, cuando ya había trasladado su despacho al Palacio Real marcando distancias con las actividades de Zarzuela.

La propia Casa Real aventuraba en esas fechas que su papel en actos oficiales sería «puntual» y de hecho, así ha sido. En los últimos cinco años, el Rey emérito ha participado en menos de un centenar de actividades de agenda: 25 institucionales, 14 en el exterior, 29 eventos culturales o deportivos, seis benéficos o de sostenibilidad –dos eran corridas de toros–, un par de inauguraciones académicas y una docena vinculados a la ciencia, en su mayoría, reuniones de patronato. Sólo en 2012, por ejemplo, había intervenido en 70 eventos.

El año 2015 se repitió el patrón. Inauguraciones, encuentros deportivos, ópera. Se dejó ver junto a Felipe VI en un acto del patronato de la Fundación COTEC, mientras el juicio del caso Noós se aproximaba inexorablemente y el Tribunal Supremo inadmitía una demanda de paternidad contra él. Felipe VI cumplía un año en la Jefatura del Estado y retiró el título de duquesa de Palma a su hermana Cristina. Mientras, los españoles le decían al CIS que mejoraba la imagen de la monarquía.

Aquel año el Rey emérito mantuvo el sueldo que percibía como monarca, 292.752 euros brutos anuales, el doble que Felipe VI. No obstante, el reparto cambió un ejercicio después. En la actualidad, su remuneración, que depende de la asignación a la Casa Real en los prorrogados Prespuestos Generales del Estado, es de 194.232 euros brutos al año.

2017, ABSOLUCIÓN Y AGENDA PÚBLICA

La agenda de Don Juan Carlos siguió la misma tónica en 2016, cuando cumplía dos veranos sin dejarse ver en el palacio mallorquín de Marivent, aunque con más actividad en Latinoamérica. Empezó el año con un viaje a Cuba para asistir a un funeral por Fidel Castro y acudió a las investiduras de los nuevos presidentes de Guatemala, República Dominicana y Perú, así como a un acto en Argentina. Sólo apareció junto a Doña Sofía en un par de ocasiones a lo largo de todo el año.

Con la llegada de 2017 comenzó a participar de forma más activa en la agenda de la Familia Real, aunque fue la gran ausencia del acto que conmemoró en el Congreso el 40 aniversario de las primeras elecciones democráticas tras la dictadura. La Casa Real explicó que Don Juan Carlos, al igual que en la proclamación y en la apertura de aquella legislatura, había preferido dejar el protagonismo a Felipe VI en los eventos de carácter solemne.

En todo caso, un tercio de todos los actos oficiales en los que ha intervenido en el último lustro tuvieron lugar aquel año, de acuerdo a los registros de la Casa Real, y en varios coincidió con su hijo, como en el aniversario de la Escuela Naval. En febrero, la Infanta Cristina había resultado absuelta del caso Noos y su marido, Iñaki Urdangarín, condenado en Audiencia Provincial a 6 años y 3 meses de cárcel.

2018, EL CASO VILLAREJO

El año pasado, los actos del Rey emérito se redujeron a 22, una decena institucionales, como la imposición a la Princesa de Asturias del Toisón de Oro, y Don Juan Carlos tuvo que lidiar con un frente más. En julio se difundieron unos audios grabados por el comisario jubilado y en prisión provisional José Manuel Villarejo en los que su otrora amiga Corinna Larsen le acusaba de cobrar comisiones ilícitas, esconder fondos en Suiza y utilizarla como testaferro. Pasaron seis meses hasta que volvió a participar en un acto oficial junto a Felipe VI.

Aquellas grabaciones motivaron la apertura de una pieza separada en la causa que ya investigaba al comisario en la Audiencia Nacional, si bien finalmente la parte tocante a las acusaciones sobre el Rey Juan Carlos fue archivada porque, de ser verdad, habrían tenido lugar cuando él gozaba de inviolabilidad.

No obstante, siguen abiertas las diligencias sobre las empresas que pudieron participar en aquellos negocios de los que hablaba Corinna, sobre el papel del ex policía y sobre ella misma, según las fuentes jurídicas consultadas por Europa Press. En su condición de emérito, el Rey es aforado desde que se reformó la ley en 2014, es decir, sólo responde ante el Tribunal Supremo.

«ESTOY BIEN»

Don Juan Carlos cumplió 81 años el pasado 5 de enero y su estado de salud, habida cuenta de que a lo largo de su vida se ha sometido a más de una docena de intervenciones quirúrgicas, siempre es objeto de rumorología. Acostumbra, no obstante, a responder con un «estoy bien» cuando se le interpela por este asunto o devolviendo un chascarrillo sobre las averías de sus «tornillos».

En una de sus últimas apariciones públicas, en marzo de este año, acudió a la presentación de la Feria de San Isidro con un hematoma en el ojo que después se atribuiría a una pequeña intervención en la piel. Aún camina con bastón, eso sí, consecuencia de su última operación en la rodilla derecha en abril de 2018, cuando se le sustituyó una prótesis antigua que le estaba provocando problemas de movilidad.

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