Calviño, preocupada por que el alza de precios de la energía y los cuellos de botella frenen la recuperación

Asegura que la recuperación está en marcha y España será uno de los motores de crecimiento en 2022

La vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, ha admitido que le preocupa que el alza de precios de la energía y los cuellos de botella en las cadenas globales puedan suponer un freno para la recuperación, sobre todo en el ámbito industrial.

Así lo ha expresado la vicepresidenta primera este miércoles tras impartir la conferencia La economía española: situación actual y perspectivas de futuro , celebrada en la Universidad Autónoma de Madrid.

«Nos hemos dado cuenta, como consecuencia de la pandemia, que la globalización supone también un aumento de la vulnerabilidad porque dependemos más los unos de los otros», ha señalado.

Frente a esto, la titular económica del Gobierno ha defendido que España esté proponiendo a la Unión Europea reforzar su voz en el ámbito energético y modernizar el marco regulatorio, ya que se puso en marcha en un contexto distinto al actual, que está marcado también por las energías renovables.

Aunque ha reconocido que los ritmos europeos no son los que querría el Gobierno, ve cierta perspectivas en que se vuelvan a plantear propuestas para atajar la subida del precio de la energía en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno que se volverá a reunir en diciembre.

«LA RECUPERACIÓN ESTÁ EN MARCHA»

Pese a estas preocupaciones, la ministra de Asuntos Económicos ha señalado que se puede enfilar la recuperación, «que ya está en marcha», con confianza y esperanza después de haber tomado «buenas decisiones» desde marzo del año pasado a nivel nacional, europeo e internacional.

Con estas medidas tomadas en ese momento se ha evitado la destrucción de más de 3 millones de puestos de trabajo y una caída de más de 25% del PIB. «La recuperación está en marcha y España será uno de los motores de crecimiento en 2022», ha remarcado.

Para esto, la titular económica del Gobierno ha destacado que está siendo importante la evolución del mercado de trabajo, que viene presentando una tendencia positiva en estos meses, manteniéndose también en octubre, según ha avanzado.

Sobre esto, Calviño ha puesto en valor que los niveles de afiliación a la Seguridad Social ya están en valores prepandemia, así como el paro juvenil, y ha destacado que el número de trabajadores en ERTE ya está por debajo de los 200.000. «Todo apunta a que la recuperación va acelerándose», ha indicado.

ASPIRA A QUE ESPAÑA LIDERE EL DEBATE SOBRE LAS REGLAS FISCALES

Después de que la semana pasada la Comisión Europea relanzara oficialmente el debate sobre el futuro de las reglas fiscales, que establecen límites al déficit y la deuda públicos y fijan sendas de consolidación para aquellos países que los superan, Calviño aspira que España sea uno de los países que lo lideren.

El objetivo de la Comisión es encontrar el «consenso» entre unos socios comunitarios divididos «a tiempo» para 2023. Cabe recordar que el Pacto de Estabilidad y Crecimiento está suspendido desde el inicio de la pandemia para dar margen a los gobiernos del bloque a aumentar el gasto público en respuesta a la crisis provocada por la pandemia. Las reglas presupuestarias seguirán congeladas en 2022 pero será el último año en que esto pase.

La responsable del Ministerio de Asuntos Económicos ha defendido el «compromiso» de España con reducir ya desde 2021 el déficit y la deuda «por justicia intergeneracional», pese a las suspensión de las reglas. Además, ha recordado que el plan presupuestario de 2022 prevén una reducción «muy significativa» de la deuda, hasta situarla en el 115% del PIB.

Calviño ha abogado por «romper» las dinámicas de los últimos años, con debates referidos a «frugales contra los países derrochadores», «grandes contra pequeños» o «el norte contra el sur». «Creo que es muy importante que superemos este tipo de vectores de debates y que los basemos en aquello que nos une», ha remarcado la vicepresidenta.

Y es que países como Austria, Países Bajos, los nórdicos, República Checa, Eslovaquia y Letonia publicaron a principios de septiembre una carta conjunta en la que se abrían a cambios en el Pacto pero se oponían a una relajación más ambiciosa. En su opinión, las normas actuales ya cuentan con flexibilidades suficientes.

Alemania ha defendido históricamente esta misma línea, partidaria de una disciplina fiscal férrea y no se esperan grandes novedades en la opinión de Berlín, a pesar de que las conversaciones entre socialdemócratas, ecologistas y liberales para formar gobierno todavía están en marcha.

En el lado opuesto se sitúan países como España, Francia o Italia, defensores de una reforma profunda que modernice el conjunto de normas, lo adecue a la nueva realidad y a las «necesidades de inversión derivadas de la recuperación», en palabras de la vicepresidenta de Asuntos Económicos del Gobierno, Nadia Calviño.

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