AI denuncia «asesinatos sistemáticos» y «premeditados» con armas de guerra en las protestas de Birmania

Una investigación halla indicios de «ejecuciones extrajudiciales» cometidas por «mandos superiores»

La organización Amnistía Internacional (AI) ha denunciado que en la represión de las protestas contra el golpe de Estado en Birmania las Fuerzas Armadas cometen «asesinatos sistemáticos» y «premeditados» con armamento de guerra, en lo que ha tildado de «baño de sangre».

Según una investigación llevada a cabo por AI publicada este jueves, las Fuerzas Armadas birmanas –conocidas como Tatmadaw– usan tácticas «cada vez más letales» contra personas que protestan «pacíficamente», también contra transeúntes, y que estos medios se usan de forma «planeada, premeditada y coordinada». Naciones Unidas ha denunciado la muerte de al menos 67 personas en el contexto de las movilizaciones contra la asonada.

Gracias a la verificación de más de 50 vídeos de la represión de las movilizaciones, la organización ha confirmado que las armas que utilizan «sólo son apropiadas» para el campo de batalla y han censurado su uso policial. Entre el armamento, AI destaca la presencia de ametralladoras ligeras RPD, rifles de francotirador MA-S o fusiles semiautomáticos MA-1.

«Se ve a menudo a agentes llevando a cabo actuaciones imprudentes, como el rociado de munición real de forma indiscriminada en zonas urbanas», ha señalado AI, que ha indicado también que muchos de los homicidios documentados «constituyen ejecuciones extrajudiciales».

Este despliegue se produce después del uso excesivo de gas lacrimógeno, cañones de agua, granadas paralizantes y otros métodos polémicos de control de multitudes, así como de incidentes de palizas atroces a manos de las fuerzas de seguridad, subraya AI.

Los vídeos en cuestión, filmados entre el 28 de febrero y el 8 de marzo, fueron grabados por ciudadanos de a pie y medios de comunicación locales en ciudades como Dawei, Mandalay, Mawlamyine, Myeik, Myitkyina y Tangún. Por ejemplo, en una grabación realizada en un barrio de Rangún, que AI ha calificado de «perturbadora», puede verse a unos agentes llevando a un hombre hacia un grupo más numeroso de fuerzas de seguridad.

El hombre parece estar bajo custodia y no ofrece resistencia visible cuando, de repente, un agente que va a su lado le dispara. El hombre cae inmediatamente al suelo y lo dejan en el suelo, aparentemente sin vida, varios segundos. Después, los agentes vuelven y se lo llevan a rastras.

SOLDADOS IMPLICADOS EN CRÍMENES CONTRA MINORÍAS

AI ha mostrado también que las unidades militares implicadas en esta represión incluyen la Comandancia de Rangún, la Comandancia del Noroeste y las Divisiones de Infantería Ligera 33, 77 y 101, que a menudo actúan junto con la Policía y a veces prestan a ésta sus armas.

Según imágenes examinadas por el organismo, la 33 División de Infantería Ligera está desplegada actualmente en Mandalay; la 77, en Rangún, y las 101, en Monywa. En las tres ciudades ha habido casos extremos de fuerza excesiva, incluidos homicidios, a manos de las fuerzas de seguridad en los últimos días.

Algunas de estas divisiones militares son conocidas por atrocidades y violaciones graves de los Derechos Humanos cometidas en los estados de Rajine, Kachin y Shan del Norte. AI ha implicado a soldados de la 33 División de Infantería Ligera en crímenes de guerra en el estado de Shan del Norte en 2016 y 2017 y en crímenes de lesa humanidad contra la población rohingya en el estado de Rajine en 2017.

«NADA NUEVO»

«Estas tácticas militares en Birmania no son nada nuevo, pero hasta ahora sus baños de sangre nunca se habían retransmitido en directo al mundo», ha afirmado la directora de respuesta a las crisis de AI, Joanne Mariner.

«No son acciones de oficiales individuales abrumados que toman decisiones erróneas, sino comandantes irredentos ya implicados en crímenes de lesa humanidad que despliegan sus tropas y métodos asesinos a plena luz del día», ha agregado.

Según ha explicado, durante años, las minorías étnicas –como la chin, la kachin, la karen, la rajine, la rohingya, la shan, la taang y otras– «vienen sufriendo la peor parte de la terrible violencia que infligen las Fuerzas Armadas».

Así, Mariner ha especificado que AI, junto a otros grupos de derechos, ha pedido al Consejo de Seguridad de la ONU que remita la situación de Birmania al Tribunal Penal Internacional (TPI) y haga comparecer ante la justicia a los altos mandos de las Fuerzas Armadas, incluido Min Aung Hlaing, actual líder de Birmania.

«A pesar de ello, el Consejo de Seguridad no ha hecho nada y hoy vemos a las mismas unidades militares disparar sus armas contra quienes protestan», ha lamentado, reiterando que «las autoridades militares deben cesar de inmediato su mortal ofensiva, reducir las tensiones en todo el país y poner en libertad a todas las personas detenidas arbitrariamente».

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