La UE busca este lunes superar sus diferencias y cerrar un acuerdo sobre la misión Sophia en el Mediterráneo

El refuerzo de la vigilancia aérea y por satélite se presenta como una medida de consenso, frente a la opción de sacar barcos

BRUSELAS, 16

Los países de la UE se reunirán este lunes para decidir cómo reactivar Sophia , la misión militar en el Mediterráneo, pese a las reticencias de países como Austria o Hungría que plantean su firme oposición a dotar de barcos a la operación.

En el marco del Consejo de Asuntos Exteriores (CAE), el Alto Representante de Política Exterior y de Seguridad Común de la UE, Josep Borrell, tendrá que lidiar con los Veintisiete para reorientar la misión hacia el control del embargo de armas en Libia, en línea con lo acordado en la Conferencia de Berlín, a la vez que encaja las diferentes posiciones de las capitales europeas, preocupadas por las implicaciones migratorias de Sophia .

Para ello, Bruselas espera cerrar primero un acuerdo que sitúe como principal prioridad de Sophia el control de armas y, en consecuencia, propondrá desplegar barcos en el Mediterráneo, algo que ve ve «crucial» para hacer efectivo el embargo. «Tiene que haber elementos marítimos y la UE tiene que estar en el mar. Absolutamente», indicó esta semana Borrell en una rueda de prensa.

En este sentido, fuentes diplomáticas han puesto de relieve la importancia de que la UE esté presente en las rutas de tráfico de armas, ya que sería «disuasivo» que haya barcos con bandera europea. Además han señalado que el paso adelante de la UE en el Mediterráneo oriental restaría el peso de Rusia y Turquía en la región y «quitaría la idea de que Europa se desentiende de Libia».

No obstante, las negociaciones de las últimas semanas han avanzado muy poco, en parte por la posición «cerril» de países como Austria y Hungría, que se niegan a reanudar la actividad naval. La operación Sophia permanece sin barcos desde marzo del año pasado por la oposición del Gobierno italiano.

Viena rechaza «decisiones rápidas que puedan crear problemas adicionales» y apunta que la presencia de buques de UE tendrá un «efecto llamada» para la migración desde el norte de África.

El titular de Exteriores austriaco, Alexander Schallenberg, dijo, en declaraciones a la agencia APA, que reanudar el componente marítimo de la operación Sophia «no era una respuesta adecuada a la esencia del problema» y que «crearía un factor de atracción para la migración ilegal» por la presencia de barcos de la UE frente a la costa de Libia.

Asimismo, aunque Austria no se opone al control del embargo de armas el Libia, duda de que el despliegue de barcos vaya a ser eficaz para esta tarea, dada la complejidad de la situación en Libia. «Será más visible que práctico, es un gesto de la UE que en la práctica no va a suponer un gran cambio», han apuntado fuentes diplomáticas a este respecto.

Además del rechazo de Viena y Budapest, hay otra serie de países que muestran su preocupación por el conflicto derivado del desembarco de migrantes. Este es el caso de Italia, aunque, con todo, el Ejecutivo de Roma no se cierra en banda a reactivar las actividades marítimas de Sophia , como apoya la mayoría de los Veintisiete, incluida España.

ACUERDO EN VIGILANCIA AÉREA

Así las cosas, para la reunión del lunes, y ante las posiciones enconadas dentro del Consejo, se prevé que Borrell mande un mensaje de «unidad» y busque una solución de consenso que «a corto plazo» pueda contribuir al control del flujo de armas. Todas las fuentes consultadas apuntan a que ese mínimo común múltiplo entre los Veintisiete es el refuerzo de las tareas de vigilancia aérea.

Los socios europeos ya discutieron en sus reuniones a nivel técnico de los últimos días el incremento de activos aéreos y de satélite y, de hecho, llegaron a «un acuerdo informal». De esta forma, es probable que la reunión del CAE sirva para aprobar el fortalecimiento de la otra de pata de la operación Sophia , sin tener que pronunciarse todavía sobre la actividad naval.

El incremento de los medios aéreos y el apoyo de Inteligencia serviría para tener un cuadro más grande de la situación que se vive en Libia y para empezar a situar dónde se producen las violaciones al embargo de armas decretado por la ONU.

«No es una crisis que no se llegue a un acuerdo, si no se decide ahora sobre la misión naval será más adelante», han concluido las fuentes diplomáticas consultadas, que han indicado que, en todo caso, lo relevante es que el mandato de Sophia se extienda más allá del 31 de marzo, cuando expira.

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