Unespa cree que el sector público corre un riesgo si pretende afrontar el futuro sin ayuda del seguro

Insiste en la necesidad de la colaboración público-privada

La presidenta de Unespa, Pilar González de Frutos, cree que el sector público se está jugando la decisión de afrontar todas y cada una de las consecuencias de lo que venga de forma individual y sin apoyos; pudiendo derivar parte de los costes a actores del seguro privado.

Así lo ha puesto de manifiesto González de Frutos durante su intervención en el evento Observatorio de las Finanzas , organizado por El Español e Invertia, en el que ha insistido en la necesidad de la colaboración público-privada.

La presidenta de la patronal ha asegurado que la voluntad de cubrirlo todo por parte del sector asegurador tiene límites. Los principales son: qué pasa cuando cubrir el riesgo tiene un coste que la persona sometida a él no puede pagar y qué pasa cuando el riesgo es tan generalizado, tan colectivo, que resulta imposible distribuirlo y mutualizarlo.

De este modo, en todo el supuesto en el que el seguro no puede operar con automatismo y por sí solo, González de Frutos considera que surge la necesidad de la colaboración público-privada.

«La colaboración público-privada es aquel mecanismo en el que todos los recursos susceptibles de ser usados para una protección, sean de la titularidad que sean, se estructuran en un esquema coordinado y, por supuesto, supervisado por el actor público», ha explicado.

De hecho, entiende que el futuro del seguro depende en mucha medida de que esa colaboración exista, o no exista. En cualquier caso, ha añadido el sector privado no es el principal beneficiario ni la víctima, sino que es el sector público es el que estaría corriendo el riesgo de no contar con apoyos de cara al futuro.

MARGEN PARA EL CRECIMIENTO

Por otro lado, la presidenta de Unespa ha subrayado que el mundo asegurador aún tiene margen para la expansión. Según sus datos, el gasto por habitante y año en seguros de vida ronda en España los 600 euros, que compara con 1.700 euros en Estados Unidos, 4.300 euros en Dinamarca, 3.000 euros en Reino Unido o 2.000 euros en Francia.

También ha hecho referencia al efecto fondo perdido , que implica que la persona que tiene un seguro y no tiene siniestros puede caer en la idea de que está pagando para nada.

«La lucha contra el efecto fondo perdido es más titánica cuantos más clientes se tiene. Cuando el seguro no era gran cosa en términos sociales, podría permitirse el lujo de no preocuparse», ha dicho, añadiendo que cuando 21 millones cubren las consecuencias del fallecimiento con un seguro o más de 20 millones de personas tienen seguro de decesos, el margen desaparece.

En su opinión, no se puede tener un cliente que pase uno, dos, cinco, 10 o 20 años pagando un seguro, y sin apreciar las consecuencias de esa protección.

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