Sumar critica que Bolaños haya aceptado que la Iglesia siga en Cuelgamuros, en vez de «desacralizar» el valle
El PSOE apuesta por quitar «razones» a los «fascistas» para seguir visitando el enclave, pero manteniendo la gran cruz que lo preside
El portavoz parlamentario de Izquierda Unida y diputado de Sumar, Enrique Santiago, ha criticado este lunes que la Iglesia Católica vaya a seguir presente en el Valle de los Caídos en virtud del pacto que el ministro de Justicia y Presidencia, Félix Bolaños, ha sellado con el Vaticano, ya que, a su juicio, la «resignificación» del complejo de Cuelgamuros debería implicar su «desacralización».
Así lo ha dicho en el Congreso, durante su participación en un acto sobre el Día Internacional del Derecho a la Verdad, donde ha dejado claro que no basta con que cambie el prior al frente de la congregación de frailes de lo que antes de llamaba Valle de los Caídos.
«No estamos contentos con el proceso de resignificación y nos parece preocupante que ese lugar no sea desacralizado», ha comentado Santiago, incidiendo en que «no parece que la secta religiosa que hay en esa basílica vaya a cambiar» por relevar al prior.
Para Santiago, el hecho de que siga manteniéndose allí el culto católico subraya la «participación activa» de la Iglesia en los «graves crímenes» del franquismo y, precisamente por eso, desde su punto de vista, debería ponérsele fin.
DEJAR ALGUNAS HUELLAS PARA QUE NO SE OLVIDE
«La resignificación también obliga a eliminar cualquier presencia activa protagónica de uno de los actores de los graves crímenes allí se cometieron», ha señalado Santiago quien, no obstante, no ha puesto pegas a que se conserven elementos histórico-artísticos que se consideren valiosos, una postura que ha sido respaldada un representante de Redes Cristianas presente en el acto.
También se ha referido a este asunto el portavoz de Memoria Democrática del Grupo Socialista en el Congreso, Raúl Díaz Marín, quien ha apuntado que podría estar de acuerdo con desacralizar el Valle de Cuelgamuros, si bien ha avisado de que no se deben hacer «desaparecer todas las huellas del franquismo» sino resignificarlas para que no se olvide lo que sucedió.
Así, ha abogado por eliminar vestigios como los nombres de las calles dedicadas al bando que apoyó el golpe de Estado de 1936 y por resignificar otros enclaves, por ejemplo mediante la declaración de lugares de memoria. Su tesis es que, con la resignificación de Cuelgamuros se «quitarán razones» para visitarlo a los «fascistas que suben allí». «Si lo llenamos de inscripciones de Miguel Hernández ¿a qué van a ir?», ha apuntado
Respecto a la conservación de la gran cruz que preside el valle, ha retomado la idea de que «no es una cruz, sino un puñal». «Fue una de las armas del régimen, los criminales quieren que desaparezca el arma del crimen, pero esta se ve desde muy lejos y no debe hacerse desaparecer para que no salgan beneficiados los verdugos», ha defendido.