Siete de cada 10 empresas de industria y construcción aplican normas técnicas, pero un 31% no las certifican
Siete de cada 10 empresas en España pertenecientes a los sectores de industria y construcción ya aplican normas técnicas y obtienen un impacto positivo por ello, si bien tres de cada 10 no las certifican, según un informe realizado por el Centro de Estrategia y Prospectiva Industrial (CEPI), entidad impulsada por el Ministerio de Industria y Turismo y la Fundación EOI (Escuela de Organización Industrial).
El estudio Impacto económico de la normalización en España , elaborado tanto a nivel macroeconómico como microeconómico, analiza el período 1980-2022 y utiliza como referencia la guía metodológica internacional de ISO, lo que permite establecer comparativas con otros países. A nivel microeconómico, una encuesta a 600 empresas industriales ha permitido evaluar el impacto real de la normalización sobre la competitividad empresarial.
«La normalización tiene un impacto positivo y significativo sobre el crecimiento económico y la productividad, para el conjunto de la economía y sus sectores, y es una importante vía para la mejora de la competitividad empresarial, con una aplicación que varía significativamente según el tamaño» de las compañías, concluyen los autores.
Durante esos años la normalización habría contribuido a un crecimiento del 14,7% del PIB real, correspondiente en términos monetarios a 140.680 millones de euros, estima la entidad, impulsada por el Ministerio de Industria y Turismo y la Fundación Escuela de Organización Industrial (EOI).
A nivel internacional, por el impacto de esta en la economía, España se situaría en un nivel similar al de Canadá y los países nórdicos, si bien se beneficiaría de una contribución al crecimiento económico y la productividad «algo menor» que en Alemania, Francia y Reino Unido, compara.
Si se mantuviera la tasa de crecimiento actual de las normas, la CEPI prevé que el PIB real alcance los 1.300.878 millones de euros en 2026 y los 1.349.897 millones en 2028, con un crecimiento anual del 1,9%, si bien aclara que «este escenario podría variar dependiendo del ritmo de crecimiento» normativo.
Además, el impacto de la normalización depende de factores como el sector económico y el tamaño. En el primer caso, el más beneficiado es el industrial (con un impacto del 0,089%), seguido de construcción (0,066%), servicios (0,061%) y agricultura (0,043%), el de menor impacto.
AMPLIO RECORRIDO ENTRE MICROEMPRESAS
En cuanto al tamaño empresarial, la totalidad de las grandes empresas implementan las normas, mientras que apenas el 61,5% de las microempresas lo hacen.
«Esta disparidad indica que las pequeñas empresas enfrentan dificultades para su adopción, ya sea por falta de recursos o por complejidades administrativas», analiza el estudio.
«En España, hay un considerable grado de profesionalización y compromiso con las normas, con casi un 70% de las empresas en la industria y la construcción que aplican normas, aunque un 30,7% de ellas no las certifica», puntualiza.
Como principales motivos para aplicarlas, las compañías apuntan a mejorar la calidad de sus productos, reducir riesgos y fortalecer su imagen empresarial.
Dicha normalización tiene «un notable impacto positivo» sobre la competitividad y la imagen empresarial, así como en otros factores como la internalización, la sostenibilidad ambiental y la innovación, pero es «más moderado» en resultados económicos como la productividad, la facturación y el empleo, señala la CEPI.
«La industria y la construcción llevan años demostrando un compromiso real con la normalización, incorporando estándares que profesionalizan los procesos, elevan la calidad y refuerzan la seguridad en toda la cadena de valor», destaca Javier García, director general de la Asociación Española de Normalización (UNE) y vicepresidente de la Organización Internacional de Normalización (ISO).
«Ese esfuerzo ya está generando beneficios claros, en eficiencia, confianza y competitividad», declara, según recoge el comunicado de UNE.



