Se enfrenta a diez años por agresión sexual a una menor con la que tenía relación «casi familiar»
El hombre empezó con tocamientos cuando la chica iba al centro ecuestre de su mujer y llegó a penetrarla cuando dormía en su casa
La Fiscalía de Cantabria solicita una pena de diez años de prisión a un hombre acusado de agredir sexualmente de manera continuada a una menor de edad, desde que tenía doce años hasta los quince, y que acudía de forma habitual a un centro ecuestre propiedad de la esposa del procesado y dormía en su domicilio, pues tenía con ella una relación «casi familiar».
El juicio empezará el martes, 10 de febrero, a las 9.30 horas en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Cantabria y está previsto que continúe el miércoles y jueves, ha informado el Tribunal Superior de Justicia.
El ministerio público explica en su escrito que cuando la menor tenía doce años, el acusado aprovechaba los momentos en los que se quedaban a solas para «tocarla los pechos, el culo y la vagina, tanto por encima como por debajo de la ropa».
Un año después, la víctima comenzó a pernoctar en el domicilio de él, debido a esa relación casi familiar. En concreto, dormía en un colchón en el suelo de la habitación del hijo menor del acusado, que era un bebé, circunstancia que el hombre aprovechaba para «entrar de madrugada y realizar a la menor tocamientos por encima y por debajo de la ropa».
Llegó a quitarle las prendas de vestir y a penetrarla, señala la Fiscalía, para indicar que el último episodio tuvo lugar cuando la víctima tenía ya quince años. Entonces, el encausado aprovechó que estaba sola en el lugar donde se guardan las sillas del centro hípico para acercarse y tocarle los pechos. Días después los padres de la menor interpusieron denuncia.
DELITOS Y PENAS
La Fiscalía califica los hechos como un delito continuado de agresión sexual a menor de edad, por lo que solicita una pena para el acusado de diez años de prisión, seis de libertad vigilada, diez de prohibición de acercarse o comunicar con la chica y seis años de inhabilitación para trabajo que conlleve contacto con menores.
En concepto de responsabilidad civil, pide que el hombre sea condenado a indemnizar a la chica en la cantidad que se determine en el juicio.
PRESIÓN PARA QUE LE ENVIARA UNA FOTO
Por su parte, la acusación particular, que ejerce la perjudicada, añade en su escrito de acusación un hecho más, y es que, según mantiene, durante una conversación que ambos tuvieron a través de una red social, el acusado trató de «embaucarla» para que la menor le enviara una foto de ella en tanga, petición que realizó «en múltiples ocasiones y ejerciendo presión».
Por eso, esta parte califica lo ocurrido como un delito continuado de agresión sexual y también como uno de corrupción de menores. Así, su petición de pena asciende a trece años de prisión, once de libertad vigilada, veintiséis de incomunicación y alejamiento de la chica y veinte años de inhabilitación para trabajar con menores.
La indemnización solicitada por la perjudicada asciende a 50.000 euros, por los daños que le ha ocasionado y que, según su representante legal, han sido psicológicos y emocionales y han precisado de tratamiento clínico.


