Santander licita el proyecto de acondicionamiento de la dársena de Molnedo por 1,1 millones
La actuación será «fiel» a la historia del malecón y «escrupulosamente» respetuosa con la identidad de sus elementos
La Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Santander ha aprobado el expediente de contratación para adjudicar las obras de acondicionamiento de la dársena de Molnedo, con un presupuesto de licitación de 1,1 millones de euros y un plazo de 10 meses.
Del mismo modo, ha dado luz verde a suscribir el correspondiente convenio de colaboración con la Autoridad Portuaria para la puesta a disposición del Consistorio de los terrenos de la dársena.
El proyecto se desplegará sobre una superficie de más de 5.000 metros cuadrados y permitirá recuperar la esencia portuaria del malecón para integrarlo en el frente marítimo consolidado y ordenando los diferentes usos que acoge (peatonal, rodado, náutico, deportivo y estancial). Así, embellecerá el entorno y mejorará la accesibilidad.
En nota de prensa, el Ayuntamiento ha destacado que la actuación, obra del arquitecto Ignacio Bartolomé, será «fiel» a la historia del malecón y «escrupulosamente» respetuosa con la identidad de los elementos que conforman este espacio ahora «infrautilizado y en mal estado de conservación».
La alcaldesa, Gema Igual, ha trasladado al Puerto el agradecimiento por su cooperación y ha indicado que la obra «es una nueva demostración de los frutos que la colaboración entre el Ayuntamiento y la Autoridad Portuaria está reportando para Santander y los santanderinos».
En este sentido, se ha referido a otras intervenciones promovidas entre ambas instituciones durante esta legislatura, entre las que ha resaltado la prolongación del paseo marítimo entre Gamazo y Los Peligros, la renovación de los accesos al Puerto por Antonio López o la mejora de los accesos al Faro de Cabo Mayor.
También ha aludido a los avances para la creación del aparcamiento disuasorio de La Marga y el futuro paseo marítimo hasta el Barrio Pesquero a lo largo de la calle Marqués de la Ensenada.
«Estamos hablando de obras y actuaciones que afectan de forma directa y positiva en el desarrollo de la ciudad y el bienestar de sus vecinos, y que ofrecen oportunidades de gran calado para el futuro de Santander», ha resumido la regidora.
Por su parte, el presidente de la Autoridad Portuaria, César Díaz, ha remarcado que están «muy satisfechos» con el resultado final del proyecto, que es fruto de «la lealtad institucional y del trabajo coordinado en el seno del Foro Permanente Puerto-Ciudad, lo que se traduce en iniciativas tangibles para seguir impulsando la integración del frente marítimo», ha puntualizado.
Históricamente, el área de la dársena de Molnedo ha sido fundamental para el desarrollo de Santander. Su construcción, en 1887, y su espigón protector marcaron un hito en la evolución del puerto, facilitando las labores de los barcos pesqueros y configurando la disposición lineal de los muelles que caracteriza la zona.
DÁRSENA Y PROYECTO
Este proyecto busca recuperar esa rica historia, en base a respetar sus elementos originales y destacar su valor patrimonial.
Al tiempo, permitirá culminar una serie de intervenciones urbanísticas que comenzaron hace años en la zona de Puertochico, como la reurbanización de la calle Castelar y del frente marítimo del Paseo Pereda.
Esta urbanización completa un paseo de más de 380 metros de longitud y 16 metros de ancho, que culmina en un brazo estrecho de unos 120 metros de distancia y 4 de ancho.
Asimismo, prevé mejorar la accesibilidad, renovar el pavimento, dotar a la zona de nueva iluminación mediante nuevas farolas y poner en valor, además, la «imponente» estructura de 49 arcos que formaliza interiormente el espigón, todo ello, aprovechando las vistas y la orientación privilegiadas del lugar.
Esta arquería, testimonio vivo de la ingeniería portuaria de finales del siglo XIX, será iluminada de manera discreta pero efectiva, para resaltar su belleza y su importancia histórica como parte del patrimonio de Santander.
Actualmente, el pavimento del dique está deteriorado, con adoquines originales cubiertos de mortero, sueltos o reemplazados por parches heterogéneos de hormigón y aglomerado.
La propuesta incluye levantar, limpiar y reinstalar el adoquinado, respetando los materiales originales para devolver al paseo su aspecto histórico, seguro y atractivo.
Los norays serán reemplazados por otros históricos, gracias a una cesión del Puerto y dado que no es viable restaurar los actuales. Asimismo, se mantendrá la alusión a las antiguas vías del tren que llegaba hasta casi el final del dique.
El nuevo diseño limitará el acceso rodado, reservando espacios para los usuarios autorizados y garantizando la seguridad de los peatones.
Se habilitarán plazas de aparcamiento específicas para vehículos autorizados y motos, para lo que se tendrá en cuenta la gran demanda estacional, especialmente en verano, y creará un entorno ordenado y seguro.
Las obras incluirán la instalación de papeleras y farolas, y la renovación de servicios urbanos.



