La ICAN critica la «posición dual y poco clara» de España en torno a las armas nucleares

Pide a España un respaldo «más activo» al Tratado Sobre la Prohibición de las Armas Nucleares

El director ejecutivo interino de la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN), Daniel Högsta, ha criticado este miércoles la «posición dual y poco clara» de España en torno al uso de armas nucleares y ha pedido al Gobierno español un respaldo «más activo» al Tratado Sobre la Prohibición de las Armas Nucleares.

Högsta ha destacado en una entrevista concedida a Europa Press que «España, como otros países de la OTAN, han condenado las armas nucleares, pero al igual que otros aliados de la OTAN tiene una posición dual y poco clara sobre armas nucleares». «Por una parte, dicen que el uso de armas nucleares es inaceptable, pero por otra afirman que dependen de estas armas nucleares para su seguridad».

«No es una posición de credibilidad a la hora de hablar sobre desarme nuclear», ha apuntado, antes de defender que si España «es seria» en su condena al uso y desarrollo de armas nucleares, «lo mejor que puede hacer es abordar el tratado –adoptado en julio de 2017 y en vigor desde enero de 2021– de forma más proactiva».

Así, ha defendido que «el tratado sobre prohibición de armas nucleares es la señal más clara» y ha incidido en que «es algo que todos los gobiernos, también en Occidente, Europa y España deben apoyar de forma más activa». «Hay algunos países de la OTAN como Alemania, Noruega o Bélgica que han sido más progresistas y abiertos al tratado, pero España España está un poco al margen y no interactúa», ha lamentado.

«Pedimos a España que reconsidere su posición», ha dicho Högsta, que ha reseñado que «el primer paso sería reconocer la importancia del tratado». «En la actualidad vemos posiciones diferentes entre los estados de la OTAN sobre el tratado. España puede hacer más ahí y estar más cerca de Noruega y Alemania en este sentido», ha defendido en el marco de su visita al país para mantener diversos encuentros oficiales y reuniones con organizaciones socias de la ICAN.

De esta forma, ha recalcado además que «la idea de que los estados de la OTAN siempre han tenido la misma postura sobre las armas nucleares no es cierta» y ha recordado que «fue en 2010 cuando la idea de que mientras existan armas nucleares, la OTAN será una alianza nuclear fue usada por primera vez». «Ahora parece que siempre ha sido la posición de la OTAN», ha dicho, al tiempo que ha destacado que la Alianza contempla el desarme nuclear en su documento fundacional.

«Debe haber más espacio para reconocer esto en el seno de la Alianza», ha solicitado Högsta, que ha dicho también que «España puede trabajar con otros países para crear este espacio y restaurar la credibilidad de la OTAN como una fuerza para el desarme». «Hay voluntad política en países como Alemania y Noruega, por ejemplo, que han adoptado una postura un poco diferente, igual que Australia», ha dicho. «Esto se debe a apoyo político por parte de algunas partes para cambiar la posición de estos gobiernos», ha explicado.

Sin embargo, ha reconocido que «hay mucha presión de otros aliados de la OTAN, desde Estados Unidos hasta la sede de la OTAN en Bruselas para mantener una postura unificada porque consideran que es la mejor forma de hacer frente a Rusia», si bien ha incidido en que «hay voluntad política para adoptar una nueva vía».

«FALTA DE TRANSPARENCIA»

De esta forma, Högsta ha apuntado igualmente a una «falta de transparencia en torno a cómo se adoptan las decisiones en torno a las armas nucleares» y ha recordado que la firma del tratado fue incluida en uno de los borradores del acuerdo de coalición entre PSOE y Unidas Podemos, si bien posteriormente fue dejado de lado.

El director ejecutivo interino de la ICAN –organización galardonada en 2017 con el premio Nobel de la Paz– ha apuntado además que entre sus principales objetivos de su viaje a Madrid y Barcelona figuran abordar «estrategias» y «trabajar con socios de la sociedad civil, que son brillantes y muy activos y creativos en su forma de hacer presión». «Todo empieza con la sociedad civil, la presión social, los políticos y finalmente el Gobierno», ha manifestado.

Högsta ha desvelado que durante un encuentro este mismo miércoles con representantes del Ministerio de Exteriores, Unión Europea y Cooperación ha trasladado «muy claramente» su petición de que España se adhiera al Tratado Sobre la Prohibición de las Armas Nucleares.

Así, ha dicho que la conversación ha sido «buena» y que ha derivado «en un buen intercambio», antes de añadir que se ha abordado «el riesgo crítico al que se hace frente en torno al Nuevo START –después de que Rusia anunciara el martes que suspendía su participación en el mismo–, las amenazas nucleares de Rusia y cómo la guerra (en Ucrania) puede derivar a una dirección nuclear».

«España está aún bastante interesado en mantener la línea de la OTAN, por lo que es necesario trabajar para mejorar», ha señalado Högsta, quien ha hecho hincapié en que el Tratado Sobre la Prohibición de las Armas Nucleares «no va contra la OTAN, va contra las armas nucleares».

El citado tratado fue adoptado en Naciones Unidas el 7 de julio de 2017 y abierto a la firma el 20 de septiembre de ese año. Finalmente, el 24 de octubre de 2020 se lograron las 50 ratificaciones necesarias, logrando el umbral necesario para que entrara en vigor, algo que hizo finalmente el 22 de enero de 2021, pasados los 90 días contemplados en los términos del tratado.

El primer artículo del tratado ilegaliza una amplia gama de actividades relacionadas con las armas nucleares y los países que se suman al mismo no pueden desarrollar, hacer pruebas, producir, adquirir, almacenar, transferir, utilizar o amenazar con utilizar armas nucleares, al tiempo que tienen prohibido alojar armas nucleares de otro país en su territorio o apoyar o animar a otro país a implicarse en cualquier de estas actividades prohibidas.

En esta línea, subraya que los países que tienen armas nucleares tienen que retirar inmediatamente todas las armas nucleares que mantengan en estado operativo y destruirlas lo antes posible, de acuerdo con un plan legalmente vinculante y limitado en el tiempo para la eliminación verificable e irreversible de sus programas de armas nucleares».

Los países que han tenido armas nucleares tienen que cooperar con la autoridades internacional para verificar la eliminación irreversible de sus programas de armas nucleares, mientras que los que alojan armas nucleares tienen que asegurar la rápida retirada de las mismas lo antes posible e informar de los progresos hasta que se haya cumplido.

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