ONU y ONG llaman a promover una solución política en el Sahel ante la crisis desatada por la creciente violencia

Apuestan por una mejor coordinación ante la «multitud de actores militares» que operan en las mismas zonas que los humanitarios

Un grupo de agencias de la ONU y de ONG que trabajan en el Sahel han llamado la atención de la grave situación que atraviesa esta región de África debido a la creciente violencia y, además de pedir a la comunidad internacional que se proteja a la población civil, han llamado a tratar de promover una «solución política» a la crisis.

«La situación de la seguridad se ha deteriorado considerablemente en los últimos meses, lo que ha llevado a desplazamientos forzosos y consecuencias humanitarias sin precedentes», una situación que «ahora se ve exacerbada por la propagación de la COVID-19 en la región», han señalado los firmantes del comunicado, con motivo de la celebración este viernes de una cumbre ministerial de la nueva Coalición por el Sahel.

Dicha inseguridad está marcada por la proliferación de grupos armados, la violencia intercomunitaria y comunitaria, los ataques con artefactos explosivos improvisados, el crimen transnacional y la «multiplicación de las violaciones de Derechos Humanos por las varias partes en conflicto», han precisado, en referencia a Burkina Faso, Malí y el oeste de Níger.

En este contexto, han denunciado, han aumentado los ataques contra civiles, incluidos desplazados internos y refugiados, y también contra instalaciones como escuelas o centros de salud. La situación se ve agravada también por «el limitado acceso a servicios sociales y la falta de oportunidades socioeconómicas para la mayoría de la población».

Por ello, las organizaciones firmantes han pedido a los países que integran el G-5 Sahel –Burkina Faso, Chad, Malí, Mauritania y Níger–, los que integran la nueva Coalición por el Sahel y todos los actores armados que «promuevan una solución política basada en la cohesión social, la reconciliación y la gobernanza local».

«La naturaleza enconada de las crisis y el desplazamiento requiere una mayor movilización para la implementación de nuevos enfoques, en particular reforzando la resiliencia de las poblaciones afectadas», han defendido ACNUR, la OIM, UNICEF, el PMA, la FAO, la OCHA y las ONG Acción contra el Hambre y Consejo Noruego para los Refugiados (NRC).

VIOLACIONES DE DDHH

Por otra parte, han expresado su preocupación por las informaciones de «violaciones de los Derechos Humanos generalizadas cometidas por los numerosos beligerantes». En particular, se han mostrado preocupadas por «las ejecuciones extrajudiciales, el reclutamiento forzoso, incluido de niños, los secuestros y toma de rehenes, las violaciones así como la creciente estigmatización y discriminación hacia determinadas comunidades asociadas con los grupos armados».

Las agencias de la ONU y las ONG se han referido con ello a los ataques contra localidades de mayoría fulani o peul a las que se tiende a identificar con los grupos yihadistas, al ser este el principal grupo étnico que les nutre de combatientes, y que en general han provocado ataques de represalia contra otros grupos étnicos, y viceversa.

En este sentido, han pedido un compromiso a «respetar sus obligaciones en materia de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario» y que promuevan «la distinción entre operaciones militares y humanitarias» dado que debido a la «volatilidad de la situación» actores militares y humanitarios operan en las mismas áreas.

MAYOR COORDINACIÓN ANTE LA PROLIFERACIÓN DE ACTORES ARMADOS

Esto hace que, según las agencias de la ONU y las ONG, «la coordinación civil-militar sea crucial». «Dado el rápido deterioro de la situación de seguridad y la multitud de actores militares, es esencial la necesidad de directrices claras sobre las relaciones civil-militar que respeten los principios humanitarios y los mandatos individuales», han subrayado.

En el Sahel, además de las fuerzas de seguridad de los distintos países, operan también fuerzas del G-5 Sahel así como las tropas francesas de la operación Barkhane y los cascos azules de la Misión de la ONU en Malí (MINUSMA). Igualmente actúan las filiales de Al Qaeda y Estado Islámico y han proliferado grupos de autodefensa, así como en el caso de Burkina Faso, voluntarios reclutados por el Gobierno.

Por otra parte, han defendido la «necesidad urgente de una acción concertada y reforzada para ayudar a los más vulnerables y limitar la propagación de la crisis». «Si no actuamos ahora, la crisis provocará mayor sufrimiento y desplazamiento forzado, costará más vidas, devastará comunidades y se propagará a más áreas», han advertido.

Así pues, han pedido que se garantice «acceso humanitario sin restricciones a los desplazados forzosos, sus comunidades de acogida y la población civil en su conjunto» así como que «se condene las violaciones de Derechos Humanos, se combata la impunidad, se garantice el acceso a la justicia para las víctimas y el compromiso en la aplicación de las sentencias y se respete el estado de Derecho».

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