MSF denuncia un bombardeo del Ejército de Sudán del Sur contra su hospital en Lankien, en Jonglei
La ONG afirma que uno de sus trabajadores resultó herido de levedad por el ataque, que destruyó su principal almacén de «suministros críticos»
La organización no gubernamental Médicos Sin Fronteras (MSF) ha denunciado este miércoles un bombardeo ejecutado por el Ejército de Sudán contra su hospital en la localidad de Lankien, situada en el estado de Jonglei, un suceso en el que uno de sus trabajadores ha resultado herido de levedad y que ha destruido su principal almacén y los «suministros críticos» que contenía.
MSF ha resaltado que el hospital había sido evacuado horas antes debido al aumento de las tensiones y después de haber recibido información sobre un posible ataque contra la ciudad, al tiempo que ha agregado que, en un segundo incidente, una de sus instalaciones médicas en Pieri, también en Jonglei, había sido saqueada poco antes por parte de asaltantes no identificados, un incidente que provocó la huida de sus trabajadores, que están en paradero desconocido.
«MSF había compartido anteriormente con el Gobierno y otras partes en conflicto las coordenadas GPS de todas nuestras instalaciones y recibimos la confirmación de que conocen nuestras ubicaciones», ha dicho el director de operaciones de la organización, Gul Badshah, que ha recalcado que «las Fuerzas Armadas de Sudán del Sur son la única parte armada con capacidad para llevar a cabo ataques aéreos en el país».
«Por otra parte, el centro de salud de MSF en Pieri fue saqueado horas antes del bombardeo contra el hospital de Lankien, dejándolo inutilizable para la comunidad local», ha denunciado. La organización ha recordado que era el único suministrador de servicios sanitarios para cerca de 250.000 personas en Lankien y Pieri, por lo que estos ataques implican que se hayan quedado sin esta atención.
En este sentido, Badshah ha reseñado que «dado el contexto actual», la ONG «adoptará las decisiones necesarias para proteger la seguridad de su personal y sus instalaciones sanitarias en Sudán del Sur». «Si bien somos conscientes de las enormes necesidades en el país, consideramos inaceptable ser objetivo de ataques», ha subrayado.
«MSF ha estado presente desde hace 43 años en lo que hoy es Sudán del Sur y hemos atendido a millones de pacientes en este periodo, en diferentes estados y regiones del país», ha zanjado. Durante 2025, MSF sufrió ocho ataques en Sudán del Sur, incidentes que forzaron el cierre de dos hospitales en Gran Alto Nilo y la suspensión de actividades sanitarias en Jonglei, Alto Nilo y Ecuatoria Central.
El ataque ha tenido lugar además en medio de las restricciones al acceso humanitario impuesto por el Gobierno de Sudán del Sur en zonas de Jonglei en manos del opositor Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán en la Oposición (SPLM-IO), algo que ya había afectado gravemente a las labores de entrega de ayuda humanitaria a los residentes en estas zonas.
De hecho, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) alertó el martes de que más de 450.000 niños corren el riesgo de sufrir desnutrición aguda a causa del desplazamiento masivo de población y la interrupción de servicios sanitarios y nutricionales por el repunte del conflicto en el estado de Jonglei.
«Estamos muy preocupados por las mujeres, niños y niñas afectados por estos violentos enfrentamientos. Sabemos que estas zonas tienen algunos de los niveles más altos de desnutrición infantil y sabemos que un niño desnutrido sin tratamiento tiene doce veces más probabilidades de morir», remarcó la representante de UNICEF en el país, Noala Skinner, quien hizo un llamamiento a las partes «para que cesen la violencia y garanticen un acceso rápido, sin obstáculos y seguro para que la ayuda humanitaria y los trabajadores puedan llegar a los grupos desplazados más vulnerables».
El Ejército de Sudán del Sur anunció a finales de enero una ofensiva en Jonglei contra el grupo SPLM-IO –encabezado por el antiguo líder rebelde y exvicepresidente sursudanés, Riek Machar– y emitió una orden de evacuación en tres condados para la retirada de civiles, cascos azules de la Misión de Asistencia de Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS) y trabajadores de organizaciones humanitarias.
El conflicto volvió a estallar en febrero de 2025, cuando la milicia White Army (Ejército Blanco) lanzó una ofensiva contra el Ejército en la ciudad de Nasir, en el estado de Alto Nilo –cerca de la frontera con Etiopía– y conquistó temporalmente la localidad, lo que llevó a las autoridades a poner bajo arresto domiciliario a Machar tras acusarle de conspirar contra la seguridad del Estado, por lo que el SPLM-IO denunció una violación del acuerdo de paz de 2018.
La situación derivó en un aumento de los combates en otros puntos del país, en una crisis que llega además después de que el presidente sursudanés, Salva Kiir, promulgara en septiembre de 2024 una enmienda a la Constitución de 2011 para extender otros dos años el periodo de transición, una medida criticada por la comunidad internacional, que reclamó a Yuba avances para la aplicación de la totalidad del acuerdo de paz de 2018, dado que aún no se han materializado algunos de los compromisos, incluida la celebración de elecciones.



