Los empleados tienen ocho años más de capacidad potencial para trabajar frente a 1970, según un estudio
Instituto Santalucía aboga por la jubilación gradual y flexible para compatibilizar trabajo y pensión y aprovechar el talento sénior
Los trabajadores en España cuentan actualmente con alrededor de ocho años adicionales de capacidad potencial para trabajar en comparación con finales de la década de 1970, según se extrae del informe Evolución de la capacidad adicional para trabajar en España del hoy Instituto Santalucía.
Desde el Instituto Santalucía han indicado que, pese a la mejora en la salud de la población mayor, no ha habido una mayor permanencia en el empleo, ya que los datos muestran que, a igualdad de estado de salud, los trabajadores abandonan actualmente el mercado laboral antes que en el pasado.
Según el estudio, en el caso de los hombres, la tasa de empleo a los 64 años –edad previa a la jubilación durante décadas– se ha mantenido prácticamente estable en torno al 31% desde los años noventa. Sin embargo, la proporción de hombres que declara mala salud a esa edad ha caído con fuerza: del 46,8% en 1993 al 36,3% en 2023. Es decir, con mejor salud, la tasa de empleo no ha aumentado.
Este patrón se repite de forma aún más clara en edades avanzadas. En 2023, entre los hombres de entre 57 y 69 años, la mala salud auto percibida se mantiene prácticamente constante, alrededor del 35%, mientras que la tasa de empleo se desploma desde el 76,9% hasta apenas el 4,3%. A igual estado de salud, los trabajadores trabajan menos a medida que envejecen.
Entre las mujeres, aunque la incorporación al mercado laboral ha sido muy intensa en las últimas décadas, se observa un fenómeno similar. A partir de los 60 años, y con niveles de salud comparables, la tasa de empleo cae de forma abrupta, incluso más que en los años noventa, lo que indica que las mejoras en salud tampoco se están aprovechando plenamente en términos de empleo femenino en edades avanzadas.
Además, para una misma tasa de mortalidad –y, por tanto, un nivel de salud equivalente–, actualmente los trabajadores son más mayores, pero presentan tasas de empleo claramente inferiores. A principios de la democracia, un hombre con una mortalidad del 2% tenía algo más de 63 años y una tasa de empleo cercana al 60%, mientras que a día de hoy, con esa misma mortalidad, tiene alrededor de 71 años y una tasa de empleo de apenas el 3%.
De esta manera, aunque los indicadores de salud –mortalidad, esperanza de vida y salud auto percibida– han mejorado de forma notable, la tasa de empleo sigue cayendo con fuerza a partir de determinadas edades, han indicado los autores del informe.
AVANZAR HACIA FÓRMULAS DE JUBILACIÓN FLEXIBLE
Ante este escenario, desde el Instituto Santalucía han indicado que se debe avanzar hacia modelos de jubilación gradual, que permitan compatibilizar de forma voluntaria el trabajo remunerado con la percepción parcial de la pensión, reduciendo progresivamente la jornada laboral.
Para los autores del informe el sistema actual no se adapta ni a la mejora en la salud ni a las preferencias de muchos trabajadores mayores, que podrían seguir activos si existieran fórmulas más flexibles.
«El problema no es la falta de capacidad para trabajar, sino las barreras que dificultan hacerlo. Entre ellas, destaca el actual modelo de jubilación, basado en una transición rígida y abrupta desde el empleo a la inactividad», se apunta en el informe.
Una jubilación más flexible permitiría, según indican los autores del estudio, adaptar la salida del los trabajadores del mercado laboral a su estado de salud y a sus circunstancias personales, evitando los efectos negativos de una jubilación brusca sobre el bienestar físico y mental.
Por su lado, para las empresas, facilitaría la retención del conocimiento y la experiencia, favoreciendo la transmisión intergeneracional del capital humano, mientras que para el conjunto de la economía, contribuiría a aliviar la presión sobre el sistema de pensiones en un contexto de rápido envejecimiento poblacional.
«En una sociedad que vive más y mejor, prolongar de forma flexible y voluntaria la vida laboral puede beneficiar a los trabajadores, a las empresas y al conjunto de la economía», ha subrayado el director del Instituto Santalucía, José Manuel Jiménez.


