Líderes UE defienden medidas urgentes para reactivar la competitividad o buscar una Europa a dos velocidades


ALDEN BIESEN (BÉLGICA), 12

La mayoría de líderes de la Unión Europea que este jueves se reúnen en una cumbre informal ha defendido a su llegada la necesidad de que el bloque tome medidas «urgentes» para reactivar la competitividad europea y proteger a las industrias estratégicas, un reto sobre el que mandatarios como el francés Emmanuel Macron avisan de que si no hay decisiones «concretas» en seis meses, se deberá pasar a una Europa «a dos velocidades» que permita progresos en grupos de países sin esperar el consenso de los 27.

«Lo importante es que realmente vayamos rápido, que haya decisiones muy concretas de aquí a junio y miraremos en junio, juntos, dónde estamos», ha declarado a la prensa a su llegada al «retiro» de los jefes de Estado y de Gobierno de la UE en el castillo de Alden Biesen (Bilzen), en el este de Bélgica, cerca de la frontera con Países Bajos.

Así, si para entonces, «en ciertos temas, no se avanza a 27, (habrá que) darse el derecho a avanzar en cooperación reforzada para ir más rápido». De este modo, ha insistido en que existe un «sentimiento de urgencia» compartido entre los Estados miembros ante el deterioro del entorno internacional, por lo que no quiere que la falta de unanimidad bloquee los avances en ámbitos considerados prioritarios para la competitividad europea.

También ha subrayado que la UE debe «defender un contenido europeo, una preferencia europea» en sectores particularmente amenazados, en línea con la idea de impulsar un modelo que dé prioridad al Made in Europe como herramienta para reforzar la base productiva del bloque y garantizar su independencia.

Asimismo ha insistido en el «sentimiento de urgencia» compartido entre capitales y ha reclamado una reacción «muy clara» ante el endurecimiento del entorno global. «Vemos una competencia muy fuerte, una presión muy fuerte de China, los aranceles impuestos por los estadounidenses y las amenazas de prácticas coercitivas. Esto impone una reacción», ha sostenido.

Macron ha recordado que el diagnóstico sobre la pérdida de dinamismo europeo ya está hecho, en referencia a los informes de Mario Draghi y Enrico Letta, y ha defendido pasar ahora a la fase de ejecución, abogando, como primera prioridad, por acelerar medidas a corto plazo para simplificar normas, profundizar el mercado único y avanzar en cuestiones energéticas y de financiación.

«Vamos a ir mucho más rápido en la simplificación, en la profundización del mercado único, en las cuestiones de energía y de financiación», ha señalado, destacando, además, la existencia de una «alianza franco-alemana muy fuerte» en este ámbito.

Además, ha defendido continuar la diversificación de socios y alianzas para «reducir riesgos» y reforzar la resiliencia económica europea en un contexto de fragmentación geopolítica, y ha insistido en la necesidad de seguir financiando la innovación con recursos públicos y privados, tal como recoge el informe Draghi, para sostener la competitividad a largo plazo del bloque.

URGENCIA PARA TOMAR MEDIDAS CONCRETAS

Antes del arranque formal de la cumbre a 27, una veintena de líderes, entre los que no ha estado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se han reunido con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para coordinar su posición y aumentar la presión para centrar los esfuerzos de los próximos meses en sacar adelante medidas precisas para la competitividad europea.

El primer ministro de Bélgica, Bart de Wever, uno de los anfitriones del cónclave previo, ha dejado claro en declaraciones a la prensa a su llegada a la posterior cumbre a 27 que hay un visión generalizada respecto a la urgencia de tomar medidas concretas que contribuyan a proteger la industria europea y hacerla más competitiva frente al riesgo de que sectores estratégicos como el acero o la petroquímica queden atrás.

Por ello, el ultraconservador belga ha defendido que los líderes reclamen a Bruselas propuestas «concretas sobre la mesa cada mes» para reforzar la competitividad europea y se comprometan a que ese ritmo lleve a tomar «medidas concretas» este mismo año.

La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, por su parte, ha explicado que la reunión previa de la veintena de líderes ha servido para acercar a países que «están de acuerdo en la urgencia de dar una respuesta» a cómo reactivar la competitividad europea en los sectores productivos clave y «estructurar» una estrategia que deje claro a la Comisión Europea que no sólo esperan que se aborde la reflexión de manera más formal en el próximo Consejo Europeo de marzo, sino que quieren «seguir paso a paso» las propuestas y comprobar que se siguen las indicaciones de los 27 en asuntos como reducir la burocracia o abordar los precios de la energía.

DECISIONES MÁS RÁPIDAS Y MEJORES

En la misma línea se ha pronunciado el canciller alemán, Friedrich Merz, que ha puesto el acento en hacer que la UE sea «más rápida y mejor» para garantizar una «industria competitiva», al mismo tiempo que ha expresado también su confianza en la sintonía con París en este debate clave.

«Me alegra que Emmanuel Macron y yo estemos de acuerdo, como casi siempre, en estas cuestiones. Confío en que hoy demos un paso adelante, sin tomar decisiones todavía, pero preparando las decisiones que se adoptarán dentro de cuatro semanas, cuando nos reunamos para el próximo Consejo Europeo ordinario en Bruselas», ha recalcado.

Por su parte, el primer ministro irlandés, Micheál Martin, ha coincidido en la necesidad de concentrar el debate «exclusivamente en la agenda de competitividad» tras un año marcado por múltiples crisis, considerando «clave» trasladar conclusiones concretas al Consejo Europeo del próximo mes de marzo.

Martin ha defendido también avanzar en la Unión de Ahorros e Inversiones para movilizar capital privado, impulsar el capital riesgo y facilitar que las pequeñas y medianas empresas puedan crecer en toda la UE. «La disponibilidad de capital para emprendedores y pymes en Europa es un asunto muy serio», ha señalado, al tiempo que ha destacado que una mayor integración financiera puede beneficiar también a economías abiertas como la irlandesa.

En cuanto a la posibilidad de recurrir a la cooperación reforzada, el dirigente irlandés se ha mostrado abierto y ha reconocido que «en términos de ejecución, para sacar adelante propuestas, puede ser necesaria». «No le tenemos temor», ha subrayado, aunque –ha matizado– su uso «dependerá de los detalles concretos».

EN CONTRA DEL «PROTECCIONISMO»

Sin embargo, el mandatario irlandés ha marcado distancias respecto al resto de líderes sobre la «preferencia europea». Si bien ha reconocido la necesidad de reforzar la resiliencia industrial y reducir dependencias excesivas, ha advertido de que la UE debe preservar su modelo de comercio abierto.

«Estamos cerrando acuerdos comerciales en todo el mundo, con India por ejemplo. Es algo contradictorio decir que necesitamos un enfoque más proteccionista dentro de Europa», ha señalado, insistiendo en la posibilidad de «encontrar un equilibrio».

De esta manera se suma así a la posición de la Alta Representante para Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, quien ha considerado que si la Unión refuerza su competitividad interna, sus productos serán igualmente competitivos en el mercado global y no necesitará recurrir a medidas proteccionistas.

«Soy liberal, así que no creo en el proteccionismo, porque a largo plazo pienso que es mejor para nuestras empresas que puedan exportar libremente. Y si nos fortalecemos, entonces nuestros productos también serán competitivos», ha remarcado.

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