La Sociedad Española de Neurología señala que la epilepsia es 2,3 veces más frecuente en personas con bajos recursos


La Sociedad Española de Neurología (SEN) ha querido poner el foco en la epilepsia, enfermedad neurológica que afecta a más de 500.000 personas en España, donde la incidencia es 2,3 veces más frecuente en las personas más desfavorecidas, «una muestra clara de que se trata de una enfermedad que se puede prevenir, al menos, en el 30 por ciento de los casos».

En estos términos se ha referido el Coordinador del Grupo de Estudio de Epilepsia de la Sociedad Española de Neurología, el doctor Manuel Toledo, con motivo del Día Internacional de la Epilepsia, el próximo lunes, 9 de febrero.

A nivel mundial, se diagnostican unos 5 millones de casos nuevos de epilepsia al año. En los países de ingresos altos, se calcula que cada año se diagnostica epilepsia a unas 50 personas por cada 100.000 habitantes, mientras que en los que tienen ingresos bajos, la cifra puede llegar a los 140 casos.

Entre 4 y 10 personas por cada 1.000 habitantes tienen epilepsia activa, y el 80 por ciento de los casos viven en países de ingresos bajos y medianos. En estos lugares, tres de cada cuatro personas con epilepsia no reciben el tratamiento que necesitan, y el 70 por ciento de los casos podría llevar una vida normal si recibiera un diagnóstico precoz o tratamiento adecuado.

Según el doctor, «con evitar o controlar mejor factores como traumatismos craneoencefálicos, infecciones, enfermedades genéticas o problemas vasculares, que suelen ser más frecuentes en entornos menos favorecidos, se permitiría reducir de forma significativa el impacto de la epilepsia y sus consecuencias a largo plazo».

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada diez personas sufrirá una crisis epiléptica a lo largo de su vida. Además, diversos estudios nacionales e internacionales han estimado que hasta el 1 por ciento de las consultas en servicios de urgencias ocurren por crisis epilépticas.

EL 30% SON FARMACORRESISTENTES

El coordinador del Grupo de Estudio de Epilepsia de la SEN ha asegurado que estas crisis se generan por una actividad eléctrica anómala en el cerebro y que se pueden clasificar en dos categorías. Las crisis no convulsivas se caracterizan por alteraciones del estado de conciencia o manifestaciones conductuales, mientras que las convulsivas incluyen «episodios de movimientos involuntarios abruptos, como rigidez muscular y sacudidas rítmicas».

«Por otra parte, existen muchas causas estructurales, genéticas, infecciosas, metabólicas o inmunológicas que pueden conducir a la epilepsia, pero en aproximadamente el 50 por ciento de los casos en todo el mundo las causas de la enfermedad aún son desconocidas», ha continuado.

El 30 por ciento de los pacientes son, además, farmacorresistentes. Estas personas, que no responden adecuadamente a estos fármacos, presentan un riesgo tres veces mayor de muerte prematura y comorbilidades como ansiedad, depresión, trastornos cognitivos, cefaleas, enfermedades cardiovasculares y endocrino-metabólicas.

Con motivo de la celebración del Día Internacional, la SEN ha querido incidir en la alta morbilidad de la enfermedad y en el deterioro de la calidad de vida que conlleva, así como en la reacción negativa que existe por parte de la sociedad.

«Es una enfermedad en la que aún persiste mucho estigma social, y los pacientes y sus familias siguen sufriendo discriminación, lo que repercute negativamente en su integración social, educativa y laboral», ha concluido Toledo.

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