La alteración olfativa puede ser una señal temprana de enfermedades neurodegenerativas
La alteración del olfato «puede ser una señal temprana de enfermedades neurodegenerativas», tal y como ha alertado Laura López-Mascaraque, quien es profesora de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Centro de Neurociencias Cajal, durante su participación en el III Ciclo CIENCIA, MEDICINA Y HUMANISMO .
Así, en este encuentro de la Fundación Lilly y el Círculo de Bellas Artes, en el que ha impartido la conferencia Los olores de nuestra vida , López-Mascaraque ha afirmado que el olfato «está directamente conectado con las emociones, la memoria y la conducta».
«El olfato es uno de los gimnasios más completos del cerebro», ha explicado esta divulgadora, que ha puesto de relieve el valor científico y clínico de un sentido tradicionalmente infravalorado. En esta línea, ha destacado el «volatiloma humano», que es el conjunto de compuestos volátiles que emite el cuerpo y que puede cambiar en situaciones de enfermedad.
En este contexto, López-Mascaraque ha confirmado que «ya se están investigando sensores y sistemas basados en inteligencia artificial capaces de detectar patrones olfativos potencialmente asociados a distintos tipos de cáncer».
EDUCACIÓN OLFATIVA DESDE LA INFANCIA
Por otra parte, esta especialista ha explicado que las neuronas olfativas «se renuevan cada 40-60 días, algo excepcional en el sistema nervioso», lo que convierte al olfato en una herramienta privilegiada para el entrenamiento cerebral. «Si entrenamos el olfato, podemos mantenerlo activo durante más tiempo, incluso a edades avanzadas», ha señalado, tras lo que ha defendido la necesidad de fomentar la educación olfativa desde la infancia como forma de estimulación cognitiva y sensorial.
«Lo que percibimos como un olor es un patrón de actividad neuronal que se ve modulado por nuestra genética, el entorno y nuestra cultura», ha proseguido López-Mascaraque. «Tenemos alrededor de 396 genes dedicados exclusivamente al olfato, lo que representa entre el 2% y el 3% de nuestro genoma», ha apuntado.
Esta invitada de la Fundación Lilly y el Círculo de Bellas Artes, que ha informado de que en la parte superior de la cavidad nasal se localizan entre seis y 10 millones de neuronas olfativas, ha concluido afirmando que estas son «las únicas neuronas del cuerpo humano que están en contacto directo con el exterior».



