Identifican nuevos factores biológicos implicados en el crecimiento del aneurisma de aorta abdominal
Un equipo internacional de investigadores europeos ha publicado un estudio en Journal of Molecular Medicine que aporta nuevas claves para comprender el crecimiento temprano del aneurisma de aorta abdominal, una enfermedad cardiovascular grave y potencialmente mortal.
El aneurisma de aorta abdominal consiste en una dilatación anormal de la arteria principal del cuerpo y suele evolucionar de forma silenciosa. Su rotura tiene una elevada mortalidad, por lo que mejorar la capacidad para predecir su evolución es uno de los grandes retos de la medicina cardiovascular.
Entre los principales factores de riesgo cardiovascular asociados al aneurisma de aorta abdominal se encuentran la edad avanzada (mayor de 65 años), el sexo masculino, el tabaquismo y un mayor índice de masa corporal (IMC).
El estudio analiza muestras de sangre de pacientes europeos y muestra que la actividad de la fosfatasa alcalina circulante y la degradación del pirofosfato -una molécula que protege frente a la calcificación de las arterias- se asocian con el crecimiento temprano del aneurisma de aorta abdominal. Los resultados revelan una relación inversa entre la degradación del pirofosfato en sangre y el crecimiento del aneurisma, lo que sugiere que determinados procesos de calcificación podrían desempeñar un papel modulador o potencialmente estabilizador de la pared de la aorta en algunos pacientes, aunque serán necesarios más estudios para confirmarlo. Investigación internacional.
El trabajo se ha desarrollado en colaboración con centros de investigación y hospitales de Dinamarca y España, utilizando datos de una cohorte poblacional europea, y ha sido dirigido científicamente desde la Universidad de Santiago de Compostela. «Actualmente, el seguimiento de los aneurismas pequeños se basa casi exclusivamente en pruebas de imagen. Nuestros resultados abren la puerta a identificar procesos biológicos medibles en sangre que podrían ayudar en el futuro a predecir su evolución», explica el Ricardo Villa-Bellosta, investigador principal del estudio.
En la actualidad, la cirugía es el único tratamiento capaz de prevenir la rotura del aneurisma, pero solo se indica cuando la dilatación alcanza un tamaño elevado. Para los aneurismas pequeños, el control periódico es la única opción clínica. En este contexto, el estudio publicado en Journal of Molecular Medicine aporta una base científica para el desarrollo futuro de biomarcadores sanguíneos que permitan mejorar la estratificación del riesgo y el seguimiento personalizado de los pacientes con aneurisma de aorta abdominal.
Los autores subrayan que, aunque se trata de un estudio piloto, los resultados justifican la realización de nuevos estudios clínicos a mayor escala que confirmen estos hallazgos y evalúen su posible aplicación clínica.



