España pasa de rezagada a referente en competitividad europea, según un informe de Roland Berger


España ha dejado de ser vista como un país rezagado para convertirse en uno de los referentes de competitividad en Europa. Así lo señala el European Future Readiness Index , presentado por Roland Berger con motivo del Foro de Davos.

El estudio subraya que la economía española creció un 3,2% en 2024 y que podría sostener en los próximos años un avance cercano al 2% anual si mantiene el ritmo de reformas.

Según el informe, tras la crisis financiera de 2008 España acometió reformas «dolorosas» que han permitido reinventar su economía y reforzar su competitividad. La mayor flexibilidad del mercado laboral, el crecimiento moderado de los salarios y una serie de reformas estructurales han sido claves para este cambio de posicionamiento dentro de Europa.

El estudio señala que España ha logrado diversificar su modelo más allá del turismo, con un impulso creciente a sectores como la tecnología y la ingeniería. Las exportaciones de servicios no turísticos generan ya más ingresos que el turismo y representan alrededor del 8% del PIB, lo que reduce la dependencia del sector turístico tradicional.

ENERGÍA RENOVABLE Y COMPETITIVIDAD INDUSTRIAL

Roland Berger destaca también el papel de la energía renovable de bajo coste como ventaja competitiva para la industria española. La fuerte inversión en eólica y solar ha contribuido a abaratar el suministro energético y a mejorar la posición del país para atraer nuevas inversiones industriales intensivas en electricidad.

Pese al avance, el informe advierte de que España debe seguir profundizando en las reformas si quiere consolidar su nuevo estatus dentro de Europa. Reducir la burocracia y acometer cambios de calado en el sistema educativo son, según Roland Berger, condiciones necesarias para sostener un crecimiento cercano al 2% anual a medio plazo.

PRIMEROS SIGNOS DE RECUPERACIÓN EN EUROPA

En el caso de Europa, el informe concluye que, tras varios años de deterioro, cinco de los seis subíndices analizados -capital humano, sostenibilidad, digitalización/innovación, resiliencia e infraestructuras- se sitúan por encima de su media reciente y muestran señales de mejora.

La resiliencia repunta gracias al aumento del gasto en defensa y a la reducción de la deuda corporativa, mientras que las infraestructuras han empezado a recuperarse tras el impacto del encarecimiento de la energía.

Pese a estos avances, el estudio alerta de que Europa sigue rezagada en digitalización e innovación, especialmente en inteligencia artificial (IA) y patentes, lo que amplía la brecha con Estados Unidos y China.

El subíndice de instituciones, por su parte, continúa deteriorándose debido al aumento de la deuda pública y a un entramado regulatorio cada vez más complejo, que frena inversiones, alarga plazos y resta agilidad al tejido económico europeo.

El European Future Readiness Index analiza la competitividad a largo plazo de Europa (Unión Europea más Noruega, Suiza y Reino Unido) a través de seis grandes indicadores: capital humano, sostenibilidad, digitalización/innovación, resiliencia, infraestructuras e instituciones. El estudio cubre una serie histórica de alrededor de 20 años para observar tendencias estructurales y no solo ciclos económicos puntuales.

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