El opositor Bobi Wine dice tener «pruebas» de un fraude para dar la victoria a Museveni en Uganda
Pide a la población rechazar los resultados y defiende desde paradero desconocido que lo contrario es «resignarse a la esclavitud»
El principal candidato opositor a las elecciones presidenciales de Uganda, Robert Kyagulanyi, ha asegurado que cuenta con «pruebas» sobre un fraude para dar la victoria al actual jefe de Estado, Yoweri Museveni, quien habría logrado un séptimo mandato con cerca del 72% de las papeletas, según los datos de la comisión electoral del país africano.
«Rechazamos lo que declare Simon Byabakama (el presidente de la comisión electoral), dado que estos llamados resultados son falsos y no reflejan en modo alguno lo que pasó en los colegios electorales», ha dicho el opositor, conocido como Bobi Wine, en una entrevista concedida a la cadena de televisión qatarí Al Yazira desde paradero desconocido.
Así, ha recalcado que tiene «pruebas» de que las elecciones fueron amañadas. «Cortaron internet. Esta vez no fue la Policía o el Ejército, sino funcionarios de la comisión electoral los que marcaron papeletas en favor de Museveni», ha apuntado, antes de asegurar que su partido cuenta con «vídeos» en los que se ven estas acciones.
«El presidente de la comisión electoral anunció unos resultados que nadie sabe de dónde salen», ha subrayado el opositor, quien ha pedido a la población que participe en «protestas no violentas y legalmente aceptadas». «Eso implica protestar, rechazar el abuso de la democracia y luchar contra cualquier subversión de la democracia», ha argumentado.
«Pueden ser protestas en las calles. Algunos de nosotros empezamos a protestar alzando la bandera nacional. Otros pueden protestar quedándose en casa», ha reseñado Bobi Wine, quien ha declinado presentar un recurso ante los tribunales contra los resultados afirmando que «el sistema judicial en Uganda no es independiente».
En este sentido, ha recalcado que aceptar los resultados supone «resignarse a la esclavitud» y ha defendido su decisión de huir de su hogar, después de que su partido denunciara que había sido puesto bajo arresto domiciliario, algo negado por las autoridades del país africano.
«Mis motivos para no estar en casa son poder hablarle al mundo. Si estuviera en mi vivienda, no habría acceso a mi persona», ha dicho. «Me encantaría estar en mi casa. No me he cambiado de ropa desde hace días. Quiero estar en casa. Quiero ser libre. Quiero ocuparme de mi gente. Pero el Ejército y la Policía han tomado mi casa», ha denunciado.
De esta forma, ha recalcado que «no sabe» dónde está su familia y ha acusado a las fuerzas de seguridad de matar a diez manifestantes en Butambala, al sur de la capital, Kampala, en un enfrentamiento registrado durante la votación, celebrada el 15 de enero. «También hubo muertos en Iganda y muchas personas fueron asesinadas en Kawempe y muchos otros lugares», ha zanjado.
Museveni, de 81 años y en el cargo desde 1986, se presentó a los comicios como candidato del partido gubernamental, el Movimiento Nacional de Resistencia (NRM), que aspira a mantener su amplia mayoría en el Parlamento, donde en la actualidad ostenta 336 de los 529 escaños, por los 57 de la Plataforma de Unidad Nacional (NUP) de Bobi Wine.
La campaña ha estado marcada por las denuncias de abusos y violaciones de los Derechos Humanos por parte de las fuerzas de seguridad, lo que llevó a Naciones Unidas a alertar de que la votación tendría lugar marcada por un contexto de «represión generalizada e intimidación», por lo que pidió a Kampala que garantizara que el proceso fuera «libre y seguro».


