El grupo parlamentario del partido de Ouattara le pide que se presente a un tercer mandato en Costa de Marfil
El grupo parlamentario del partido gubernamental de Costa de Marfil ha reclamado este miércoles al presidente del país, Alassane Ouattara, que presente su candidatura a un tercer mandato, algo prohibido por la Constitución, tras el repentino fallecimiento del primer ministro y candidato de la formación a la Presidencia, Amadou Gon Coulibaly.
La decisión ha sido formulada tras una reunión celebrada en la localidad de Abiyán encabezada por el director ejecutivo de la Agrupación de Houphouetistas por la Democracia y la Paz (RHDP), Adama Bictogo, quien ya había abogado en los últimos días por sopesar esta posibilidad.
«Tras el fallecimiento del primer ministro Amadou Gon Coulibaly, que era nuestro candidato, la persona indicada para representarnos en estas elecciones es el presidente, Alassane Ouattara», ha argumentado, según ha informado el diario marfileño Fraternité Matin .
Así, ha resaltado que Ouattara garantizaría a la RHDP hacerse con la victoria en la primera vuelta de las presidenciales, previstas para octubre. Pese a que el fallecimiento de Gon Coulibaly ha vuelto a poner su nombre sobre la mesa, el presidente no se ha pronunciado al respecto.
El propio Bictogo reconoció el 10 de julio que el presidente había dicho que respetaría el límite de los dos mandatos que contempla la Carta Magna, si bien arguyó que ahora «la situación es diferente». Así, incidió en la necesidad de «revisitar» la decisión de Ouattara.
El fallecimiento de Gon Coulibaly tuvo lugar en un momento delicado, a falta de pocos meses para las elecciones. Los partidos de los expresidentes Gbagbo y Bédié, principales rivales de Ouattara, anunciaron en mayo que aunaban esfuerzos de cara a la cita con las urnas.
Gbagbo podría ser candidato después de su absolución en el Tribunal Penal Internacional (TPI) de los cargos que se le imputaban en relación con la escalada de violencia tras las elecciones de 2010, si bien está a la espera de la apelación presentada por la Fiscalía.
Muchos marfileños temen que otra polémica electoral pueda conducir a una nueva oleada de violencia como la registrada tras los comicios de 2010, cuando Gbagbo se negó a reconocer la victoria de Ouattara, que remachó una década turbulenta en la que Costa de Marfil tiró por tierra años de avance próspero y estable.

