El 95% de las personas sordas que podrían oír con un implante coclear no recurre a este tratamiento, según un estudio

El 95 por ciento de las personas sordas que podrían oír con un implante coclear no recurre a este tratamiento, según advierten desde GAES, una marca Amplifon, en referencia a un estudio de adulthearing.com ; de hecho, en España solo hay 18.000 personas con implantes cocleares, cifra todavía lejos del total de diagnosticados con sordera severa por problemas neurosensoriales.

El implante coclear es una de las soluciones más efectivas para esta patología y en España, el tratamiento está cubierto por la Seguridad Social. Según los expertos, el poco uso de esta técnica se debe principalmente al desconocimiento que existe sobre ella y a la falta de consciencia social. De entre los pacientes que sí lo usan, Un 60 por ciento de los implantados son adultos y un 40 por ciento niños, y entre los adultos la mayoría son mujeres.

Coincidiendo con el Día Internacional del Implante Coclear, que conmemora la primera intervención realizada por los franceses Djourno y Eyres en 1957, GAES ha querido recordar la existencia de esta técnica y los beneficios que comporta para las personas y la sociedad.

«El implante coclear es uno de los avances más importantes que hemos tenido en soluciones auditivas, ha permitido que personas sordas vuelvan a oír y ha demostrado como les cambia la vida en todos los sentidos», afirma el director del Área de Implantes auditivos de GAES, Javier García.

Tal y como expresan desde la compañía, el implante coclear representa «uno de los grandes avances médicos de la historia reciente, el más importante en el ámbito de la salud auditiva». A diferencia de los audífonos, que amplifican el sonido, este tipo de implante auditivo transfiere el sonido directamente al nervio auditivo y de ahí al cerebro, facilitando así la audición. De esta forma, el implante coclear mejora la capacidad auditiva en hipoacusias severo-profundas y facilita la conversación en entornos ruidosos, lugares concurridos y al hablar por teléfono.

En concreto, se trata de un dispositivo médico electrónico que sustituye la función del oído interno dañado. La tecnología del implante coclear, tiene dos partes: una externa, llamada procesador de sonido, y una interna, que se ubica en el oído interno mediante una intervención quirúrgica sencilla. El procesador recoge y transmite el sonido, codificado digitalmente, a la parte interna del sistema, que convierte estas señales en impulsos eléctricos y estimula así el nervio auditivo. Este envía los impulsos al cerebro, donde se interpretan como sonido.

Tal y como informan desde GAES, la mayoría de las personas que han sido implantadas afirman que les ha cambiado la vida, como Nuria Amela, de 59 años y concejal del ayuntamiento de Calatayud, a quien el implante le ha permitido desempeñar sus funciones con total normalidad. «Sin duda, el implante coclear abrió mi vida social y familiar y me ha permitido recuperar experiencias que daba por finalizadas, como escuchar música, asistir a eventos culturales, reuniones sociales y familiares; en definitiva, el implante coclear me permitió recuperar una vida normal» explica Amela.

Por su parte, el administrativo y gestor de producciones Miguel Barroso, de 58 años, también lleva un implante coclear y asegura que han mejorado sus relaciones sociales, su forma de trabajar y, sobre todo, su confianza y autoestima. «La respuesta es sencilla: sin implante mejor no salir de casa y dentro de ella no relacionarte con nadie, ni ver televisión, ni oír música, ni teléfono; sin el implante estaba muy limitado, pero ahora puedo hacer una vida bastante normal ya que te da libertad, confianza y autoestima», concluye.

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