COAG avisa de que la lluvia y el viento retrasarán la campaña de la aceituna
CÓRDOBA, 3
La organización agraria COAG Córdoba ha afirmado este martes que «el temporal de agua y viento no está provocando daños serios a las producciones» agrícolas en la provincia, aunque sí que «ha tirado gran parte de la cosecha de aceituna aún si recoger», además, «la continuidad de las lluvias está imposibilitando la entrada en las explotaciones, lo que está haciendo que todo se retrase», además provocar «destrozos en invernaderos y caminos rurales».
Según ha informado COAG Córdoba en una nota, en el caso del olivar, «la campaña se encuentra retrasada y posiblemente cuando se continúe con la recolección la producción sea menor a la prevista por el fruto que ha caído al suelo».
En concreto, «en la zona de Montilla las rachas de viento han ocasionado que mucha aceituna haya caído al suelo, en algunas explotaciones la totalidad de la cosecha, a lo que hay que sumar el retraso en la recolección, y estiman que puede quedar por recoger un 30%, incluso ya dan por perdida un 10%. Además, en algunos olivares que se recolectan con paraguas, las rachas de viento han volcado algunos olivos y algunos plantones».
En el caso de los cítricos, «también está retrasándose la recolección de las naranjas, y parte se caerán antes de poder ser recolectadas, aunque es difícil estimar un porcentaje», según ha señalado la organización agraria.
El cereal, por su parte, «está todo encharcado y no se puede entrar a las explotaciones para hacer ningún tratamiento de abonos. El problema está en que el cereal que se ha sembrado no se sabe si se tendrá que resembrar, y el que no se ha sembrado aún, posiblemente no se pueda hacer, con lo que tendrán que ir a cultivos de primavera o dejar la tierra en barbecho».
Por otro lado, «la patata que está para recolectar no parece que se vaya a pudrir, pero no se sabe cuándo se va a recolectar. El problema surge en la que se tiene que sembrar ahora, ya que, de momento, no se sabe cuándo se podrá empezar».
Al margen de ello, el viento «ha tirado muchas colmenas y ahora los apicultores tienen que estar pendientes de todas para levantarlas, en un momento en el que tenían que estar casi estimulando», pero «donde más daños se han producido es en la red de caminos. En muchos lugares están deteriorados, embarrados o impracticables, lo que complica aún más el acceso a las explotaciones».



