Bruselas deja fuera de la nueva ley de redes digitales el peaje que pedían operadoras a grandes plataformas
BRUSELAS, 20
La Comisión Europea ha presentado este miércoles su propuesta para una nueva Ley de Redes Digitales (DNA, por sus siglas en inglés) con la que impulsar la inversión e innovación en el sector para favorecer los servicios entre países y ampliar las redes; si bien renuncia en esta reforma a establecer una tasa para que las grandes plataformas de creación de contenido, como Google, Netflix o Amazon, pagaran un peaje a los operadores por el uso de sus infraestructuras.
La idea surgió en la anterior legislatura por la demanda de los operadores nacionales de telecomunicaciones, que pedían que las multinacionales tecnológicas asumieran parte de los costes de la infraestructura necesaria para prestar sus servicios, dado que también disfrutaban de sus beneficios.
Sin embargo, la idea, fuertemente criticada por Estados Unidos al considerar que perjudicaría fundamentalmente a sus compañías, no forma parte del paquete de medidas puesto sobre la mesa por Bruselas, cuyos servicios han optado por plantear un «mecanismo voluntario de cooperación» entre los proveedores de conectividad y otros agentes, como los proveedores de aplicaciones de contenidos y de servicios en la nube.
En todo caso, la Comisión presenta ahora una iniciativa para una nueva ley con la que «modernizar, simplificar y armonizar las normas de la UE sobre redes de conectividad», que permita avanzar hacia un mercado único de la conectividad y favorezca la alianza entre empresas y mayores inversiones.
«La innovación europea comienza con una Europa verdaderamente conectada. Una infraestructura digital resiliente de alto rendimiento es esencial para reforzar el liderazgo de Europa en innovación, competitividad y soberanía digital», ha dicho en la presentación de la propuesta en Estrasburgo (Francia), la vicepresidenta del Ejecutivo comunitario para la Soberanía Tecnológica, la Seguridad y la Democracia, Henna Virkkunen.
Otra de las claves de la propuesta comunitaria –cuya forma definitiva deben aún negociar el Consejo (gobiernos) y Parlamento Europeo– reclama también a más tardar en 2029 planes nacionales de transición obligatorios para garantizar la eliminación gradual de las redes de cobre y la transición a redes avanzadas entre 2030 y 2035.
Además, en aras de fortalecer un mercado único de conectividad, el Ejecutivo comunitario apuesta por permitir a las empresas prestar servicios en toda la Unión Europea tras registrarse en un único Estado miembro, para evitar lastrar su carrera transfronteriza con excesivos papeleos y normas en cada país del bloque.
También se plantea incentivar la creación de servicios paneuropeos de comunicación por satélite mediante el establecimiento de un marco de autorización del espectro a escala de la UE, en lugar de a escala nacional; aumentar la «coherencia normativa» en la autorización nacional del espectro al permitir a los operadores licencias de espectro más amplias y con plazos de validez más largos.
Bruselas pide, igualmente, que se garantice el uso de todo el espectro disponible haciendo más común el uso compartido del espectro entre operadores y que se introduzca un mecanismo de cooperación voluntaria entre los proveedores de conectividad y otros agentes, como los proveedores de aplicaciones de contenidos y de servicios en la nube.
En cuanto a los principios de neutralidad de la red, la propuesta de Bruselas introduce un mecanismo para aclarar las normas de Internet abierta para los servicios innovadores a fin de aumentar la seguridad jurídica y un mecanismo voluntario de cooperación ecosistémica en materia de interconexión, eficiencia del tráfico y otros ámbitos emergentes.



