Bélgica reprende al embajador de EEUU y le recuerda los «límites» de su función, tras críticas de antisemitismo


BRUSELAS, 17

El Gobierno belga ha reprendido este martes al embajador de Estados Unidos en el país, Bill White, y le ha recordado formalmente cuáles son «el papel y los límites» de su función, después de que el diplomático enviado por la Casa Blanca denunciara el «acoso antisemita» que sufre la comunidad judía en Amberes, por el proceso judicial abierto por varios casos de circuncisiones realizadas de manera ilegal por personal sin formación médica.

White –que mantiene sus ataques pese a la primera dura respuesta del ministro de Exteriores belga, Maxime Prévot, quien el lunes tachó de «ofensivas e inaceptables» las palabras del norteamericano y le convocó con carácter de urgencia– ha sido recibido este mismo martes por la presidenta del comité de dirección del Ministerio, Theodora Gentzis, ya que el ministro se encuentra en Nueva Zelanda.

En el encuentro, la representante belga ha recordado a White que el marco de la Convención de Viena para las relaciones diplomáticas fija el «papel y límites de las funciones de un embajador» acreditado en un país tercero y le ha advertido de que los «ataques personales con miembros del Gobierno belga y cualquier otra ingerencia en los asuntos internos de Bélgica constituyen una violación de esas reglas fundamentales».

Además, Gentzis ha subrayado la importancia fundamental del principio de «separación de poderes» en las democracias y dejado claro que para Bélgica es importante conservar una buena relación con Estados Unidos, por lo que el Gobierno se mantiene «abierto al diálogo», pero que dicho diálogo debe estar basado en el «respeto» de las instituciones y la soberanía del país.

«Toda sugerencia respecto a que Bélgica sería antisemita es totalmente falsa, ofensiva e inaceptable», ha insistido en un comunicado el Ministerio de Exteriores, retomando la declaración que Prévot emitió la víspera tras los primeros ataques del embajador enviado por Donald Trump.

En este contexto, Bélgica condena «sistemáticamente y sin equívoco» todas las formas de antisemitismo y racismo, tanto en su territorio como en el extranjero, y es una lucha que debe llevarse a cabo uniendo las fuerzas «más que sembrando la división», dice el comunicado, que subraya que las acusaciones «infundadas» no sirven para lograr este objetivo.

La polémica surge a partir de las críticas de White contra el ministro de Sanidad, el liberal flamenco Frank Vandenbroucke, y el procesamiento en Amberes de varios mohel , figura que en la tradición judía lleva a cambo la circuncisión de los recién nacidos, por haber realizado estas intervenciones sin la formación médica necesaria que exige la ley en Bélgica.

A ojos del alto diplomático estadounidense, este caso resulta del «acoso inaceptable» a la comunidad judía y exige que se deje ejercer la libertad religiosa de los judíos en Bélgica, al tiempo que ataca al ministro Vandenbroucke, al que tacha de «rudo» y acusa de no interceder para frenar el proceso judicial porque «no le gusta Estados Unidos».

Tras el airado ataque de White, el ministro de Exteriores respondió el lunes que procedía a convocar al embajador de inmediato, dejando claro que consideraba «inaceptables» sus declaraciones y avisando de que calificar a Bélgica de «antisemita no sólo es erróneo, sino que es una peligrosa desinformación que socava la verdadera lucha contra el odio».

«Un embajador acreditado en Bélgica tiene la responsabilidad de respetar nuestras instituciones, nuestros representantes electos y la independencia de nuestros sistemas judiciales. Los ataques personales contra un ministro belga y toda injerencia en los asuntos jurídicos constituyen una violación de las normas diplomáticas fundamentales», reprochó entonces Prévot.

También quiso dejar claro que «el respeto de la soberanía funciona en las dos direcciones» y defender que Bélgica está «abierta al diálogo» con todos sus socios, pero sabiendo que «toda injerencia» contra sus instituciones democráticas o acusaciones infundadas «cruzan una línea que no debe ser cruzada».

«Cualquier insinuación de que Bélgica es antisemita es falsa, insultante e inaceptable. Bélgica condena el antisemitismo con la mayor firmeza. La lucha contra el antisemitismo y contra todas las formas de odio y discriminación es una prioridad absoluta para nuestro país», razonó el ministro belga.

Prévot apuntó, además, que «todas las personas deben poder practicar su fe sin temor a la violencia, la discriminación ni la persecución», que es un «pilar fundamental» e «innegociable» del Estado de derecho.

En ese contexto, zanjó, la legislación belga permite la circuncisión ritual cuando la realiza un «médico cualificado bajo estrictas normas de salud y seguridad», tal y como prevé la legislación belga.

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