Las familias apoyan la propuesta de calendario del Consejo Escolar y piden eliminar la jornada reducida
La Federación de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnado de Cantabria (FAMPA) ha hecho público su apoyo a la propuesta de calendario aprobada por el Consejo Escolar –en el que se integra–, que incluye alargar las vacaciones de Navidad y acortar los periodos no lectivos a tres días en lugar de una semana. Además, ha insistido en la eliminación de la jornada reducida en junio y septiembre.
Así lo ha anunciado este miércoles en un comunicado, el que ha precisado que, aunque la propuesta del Consejo Escolar «no sería la ideal para nuestra Federación», considera que es «fundamental» mostrar su apoyo al acuerdo alcanzado «gracias a un proceso de diálogo el que gran parte de las organizaciones que formamos esa comisión permanente hemos evidenciado una predisposición para llegar a un acuerdo que conduzca a una situación de normalidad que en esta cuestión lleva casi diez años sin producirse , y ha avanzado que no presentará una proposición de distribución de días alternativa.
En su extenso escrito, FAMPA explica que, en el marco del noveno curso desde que se modificó el modelo, es «imprescindible» la revisión y mejora del calendario escolar, cuyo cambio «se llevó a cabo sin ningún tipo de evaluación ni estudio previo que justificara su implantación, ni contando con la participación de la mayor parte de la comunidad educativa».
Además, en su opinión, el calendario bimestral «dista mucho de haber demostrado los beneficios pedagógicos en los que supuestamente se basaba su implantación».
«Aunque los bimestres marcan los periodos lectivos, la organización real del curso sigue basándose en trimestres, sin haber demostrado un impacto positivo en la planificación del aprendizaje», ha opinado la Federación, que afirma que este hecho es especialmente patente en Educación Secundaria, Formación Profesional y Bachillerato, donde las semanas no lectivas, «lejos de servir como descanso para el alumnado, se han convertido en un tiempo para la realización de tareas y deberes o la preparación de exámenes».
Otro de los aspectos fundamentales del modelo vigente, la evaluación cualitativa, «tampoco ha cumplido las expectativas» para FAMPA porque «en lugar de convertirse en una herramienta para la detección de necesidades y una mejor comunicación con las familias, simplemente ha pasado a ser otra evaluación con una calificación distinta».
Y ha afirmado que «tampoco los planes de formación del profesorado, que se suponía iban a desarrollarse en las semanas no lectivas, se están llevando a cabo».
Por todo ello, y teniendo en cuenta el tiempo transcurrido desde la implantación de este modelo de calendario, «apoyamos y consideramos imprescindible que la Consejería de Educación lleve a cabo el estudio que se ha comprometido a hacer, tanto de forma pública como en la Mesa de Familias, y que sea riguroso sobre sus efectos en el alumnado, el profesorado y las familias».
En su opinión, este análisis debería abordar no solo su impacto en el rendimiento académico, sino también su repercusión en el bienestar del alumnado, la convivencia y la conciliación familiar. Además, ha considerado «fundamental diferenciar claramente» entre el calendario escolar y el calendario laboral, garantizando que la comunidad educativa en su conjunto participe activamente en la elaboración del primero.
PROPUESTAS
Por su parte, FAMPA ha realizado una serie de propuestas, como la eliminación de la jornada reducida en junio y septiembre, «tal como se comprometió a hacer la Consejería de Educación con el cambio de modelo de calendario» porque «actualmente carecen de justificación pedagógica y suponen un problema para la conciliación familiar, la organización de los centros y de las actividades extraescolares», además de que en muchos casos se acompaña de modificaciones en los horarios de los servicios de comedor y transporte escolar.
En segundo lugar, FAMPA exige el cumplimiento del calendario escolar en Secundaria, FP y Bachillerato porque «en muchos casos el curso no se inicia en la fecha oficial o finaliza varios días antes de lo establecido», lo que supone una pérdida de tiempo lectivo que afecta negativamente al aprendizaje del alumnado. Al respecto aboga por fijar un mínimo de días necesarios para la organización de los centros, tanto al inicio como al final del curso, que garanticen el cumplimiento efectivo del calendario con normalidad, lo que podría eliminar el retraso de un día en el inicio el curso.
Sobre los servicios de comedor y transporte escolar, indica que hay diversos centros donde no funcionan con normalidad en junio y septiembre y reclama que lo hagan como en el resto del curso, para lo que es «fundamental» que, dentro de la cantidad de días no lectivos fijados al principio y final de curso, se tenga en cuenta la necesidad de organizar estos servicios para que funcionen con normalidad durante todo el curso
La eliminación de deberes en los periodos no lectivos FAMPA es otra de sus peticiones, junto con la adaptación a festividades locales, autonómicas y nacionales, donde considera necesario establecer un calendario de 177 días lectivos que permita que los centros que no se vean afectados por festividades locales, o solo por una, finalicen el curso uno o dos días antes. En su defecto, la medida propuesta por el Consejo Escolar de marcar en otro color esos dos posibles días «sería lo mínimo necesario».



