Un trabajo conjunto entre mujeres y hombres, clave para conseguir un liderazgo inclusivo en ciencia
El CNIO impulsará un decálogo de acciones para fomentar la paridad en puestos de liderazgo
La investigadora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) Marisol Soengas ha destacado la necesidad de que mujeres y hombres trabajen de forma conjunta para conseguir un liderazgo inclusivo en ciencia, un campo en el que la presencia de mujeres en puestos de liderazgo es minoritaria.
Así lo ha señalado durante la jornada Soluciones para un liderazgo inclusivo , que ha reunido a más de 40 entidades de la biomedicina y la industria farmacéutica en el CNIO para reflexionar sobre las barreras que frenan el acceso de las mujeres a puestos de liderazgo en ciencia.
Durante el encuentro, celebrado con motivo del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, se ha puesto de manifiesto el estancamiento en la incorporación de la mujer a puestos líderes. Según recogen varios informes, se estima que un 28 por ciento de mujeres, frente a un 72 por ciento de hombres, tienen el cargo de investigador principal, una proporción casi invariable desde hace más de una década.
Frente a esta situación, 14 expertas y dos expertos de los ámbitos académico y privado han propuesto que se elaboren y pongan en práctica políticas que permitan avanzar hacia la paridad. Según ha comentado Soengas, el CNIO promoverá un decálogo de acciones concretas con la participación de todas las instituciones participantes.
La secretaria general de Investigación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, Eva Ortega Paino, ha destacado que el liderazgo inclusivo en ciencia es «crear entornos de confianza, escuchar, reconocer trayectorias no lineales, tomar decisiones con impacto en las personas; asumir que la excelencia científica y la calidad humana no son caminos paralelos, sino profundamente interdependientes».
En la jornada, las participantes han señalado que, en la actualidad, sigue habiendo campos «muy masculinos» en algunos entornos, entre ellos la física teórica o campos tecnológicos en auge, como la ciencia de datos. Ahí «pueden ayudar políticas como no asistir a paneles donde no haya mujeres», ha apuntado la directora de Investigación Clínica y Traslacional de Farmaindustria, Amelia Martín Uranga.
También se han puesto en evidencia otras barreras que dificultan la inclusión real en puestos de liderazgo y que son menos explícitas, como decisiones sobre miembros de comités u opiniones sobre méritos que surgen en pasillos y encuentros informales; comentarios de extrañeza ante el buen rendimiento de equipos compuestos por mujeres; o el uso de títulos como doctor solo para ellos, entre otros.
A este respecto, el director del Centro de Investigación del Cáncer (CIC) de Salamanca, Xosé Bustelo, ha destacado que la participación en iniciativas de igualdad puede ayudar a percibir estas situaciones.
«PROBLEMA ESTRUCTURAL DE LA SOCIEDAD»
En la misma línea, la coordinadora del grupo de trabajo Mujer de la Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer (ASEICA), Patricia Sancho, ha subrayado la importancia de reflexionar sobre estos asuntos en entornos mixtos, «porque esto es un problema estructural de la sociedad».
Por otra parte, la directora general del Observatorio de Salud (OdS), Marta Riesgo, ha señalado la necesidad de generar redes de seguridad y económicas que acompañen a las mujeres en el camino como cuidadoras, teniendo en cuenta que, en España, el 84,4 por ciento de las excedencias por cuidados y el 90 por ciento de las reducciones de jornada las solicitan las mujeres, según el Libro blanco de salud y género publicado por esta entidad.
Asimismo, el investigador Arkaitz Carracedo, de la Fundación Ikerbasque y del CICBiogune, ha propuesto que, cuando se vayan a valorar currículum, el elemento central sea la calidad científica. «Elementos como la movilidad internacional, la edad o el tiempo en el doctorado son accesorios y pueden perjudicar a las mujeres», ha precisado.
Otras participaciones han sugerido revisar los criterios de evaluación en los currículum, para incluir acciones administrativas, de voluntariado, formación o networking, entre otras, que pueden suponer beneficios a las instituciones implicadas y a la sociedad en general.
La directora el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), Marina Pollán, ha destacado «la importancia de crear estructuras transversales, muchas veces informales. En mi experiencia, ha podido contribuir a que las mujeres se sintieran más libres, especialmente en entornos muy jerarquizados».
A su vez, la presidenta de la asociación WomenCEO, Ana Lamas, ha instado a realizar acciones formativas que permitan a las mujeres identificar y potenciar su tipo de liderazgo, así como fomentar valores que las lleven a apreciar y presentar sus habilidades.
«[En general] los hombres se venden mejor, no tienen problema en aparentar que saben más de lo que saben, mientras que las mujeres sólo muestran lo que tienen muy bien atado, e incluso expresan dudas», ha apuntado desde el público la biofarmacéutica de la Universidad de Santiago María José Alonso.
Las participantes han coincidido en la importancia de luchar por la igualdad de oportunidades más allá de eventos y fechas conmemorativas. «Todos los días son el 11F», ha subrayado la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Mujeres y Ciencia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CMyC-CSIC), Teresa Valdés-Solís.



