Treinta años del asesinato de Tomás y Valiente: el atentado de ETA que despertó la marea de manos blancas
El 14 de febrero de 1996, hace ahora treinta años, la banda terrorista ETA asesinó de tres disparos al magistrado y expresidente del Tribunal Constitucional Francisco Tomás y Valiente en su despacho de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). El crimen se produjo tan solo ocho días después de que ETA acabase con la vida del socialista vasco Fernando Múgica, lo que desató una movilización colectiva sin precedentes conocida como manos blancas .
El mes de febrero de 1996 estuvo enmarcado en un recrudecimiento del terror de ETA, que además había secuestrado en enero al funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara. También planeó por entonces atentar contra el entonces líder de la oposición, José María Aznar, e incluso el propio rey Juan Carlos.
Los asesinatos de Tomás y Valiente y de Múgica desencadenaron en una toma de conciencia social sin precedentes. La marea nació en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid y movilizó a cientos de miles de personas por toda España que gritaron «Basta ya», mostrando en lo alto las palmas de sus manos pintadas de blanco.
Las manos blancas fueron el germen de un despertar social que volvería con más fuerza si cabe tras el secuestro y asesinato del concejal del PP en Ermua (Vizcaya) Miguel Ángel Blanco en julio de 1997.
EL CRIMEN Y LA SENTENCIA
El verdugo de Tomás y Valiente fue Jon Bienzobas, conocido como Karaka , un joven de 25 años miembro del Comando Madrid de la organización terrorista, quien accedió al despacho del magistrado en la Autónoma poco después de las 10.30 horas de 14 de febrero de 1996. Antes del asesinato, Bienzobas estudió los movimientos del catedrático de Historia del Derecho. Se hizo pasar por un alumno para asestarle tres tiros que quedaron incrustados en la estantería que quedaba a la espalda de la víctima y que hoy en día se conserva en el sótano de la facultad.
Aunque su identificación fue relativamente rápida, Bienzobas no fue detenido hasta más de tres años después, el 30 de septiembre de 1999, en Francia. Su extradición a España tuvo que esperar hasta 2006. El juez Baltasar Garzón dictó, el 14 de mayo de 2007, una pena de 30 años de prisión para Karaka , aunque no para Juan Antonio Olarra Guridi, procesado por el magistrado como apoyo logístico de la operación, pero sobre el que no pesaban pruebas suficientes.
La sentencia dictó también 400.000 euros de indemnización para uno de los hijos del profesor, Miguel, quien sufrió una «lesión degenerativa e invalidante» causada por el trauma del atentado. Además, para toda la familia se dictaron otros 500.000 euros de indemnización.
PRESIDENTE DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
Nacido en Valencia el 8 de diciembre de 1932, Tomás y Valiente provenía de una modesta familia albaceteña. Cursó el bachillerato en la Academia Martí de Valencia y entre 1950 y 1955 estudió Derecho en la Universidad Literaria de Valencia, mientras trabajaba en el mismo banco que su padre.
Dos años después, en 1957, se doctoró cum laude por una tesis sobre derecho monitorio. En 1964 obtuvo por oposición la Cátedra de Historia del Derecho en la Universidad de La Laguna, donde residió poco tiempo antes de trasladarse a Salamanca y definitivamente a Madrid, en 1980.
Entre 1986 y 1992 fue presidente del Tribunal Constitucional, en sustitución de Manuel García-Pelayo, además de haber sido uno de los doce jueces «inaugurales» que prepararon las reglas de funcionamiento del órgano durante los seis meses previos a su apertura de puertas, en 1980. En su discurso de despedida del Tribunal Constitucional aseguró que su ideología como magistrado era la Constitución de 1978, en su espíritu e incluso en letra.
A su salida del TC, Tomás y Valiente se reincorporó a su actividad docente en la UAM, una labor que no cesó hasta la fecha de su asesinato y que compaginó con su cargo en el Consejo de Estado, donde en 1994 fue nombrado consejero electivo y un año después, en 1995, consejero permanente y presidente de la Sección Segunda.
Francisco Tomás y Valiente mantuvo una buena relación con el entonces presidente del Gobierno Felipe González, durante sus seis años al frente del Constitucional. Sin embargo, no dudó en denunciar los crímenes de los GAL en la guerra sucia que el gobierno socialista dirigió contra ETA.
De hecho, un día después de su asesinato, El País publicó su último artículo, en el que advertía contra la «tentación» de luchar contra el terrorismo usando «sus mismos métodos, sus crímenes». Así, escribió que «el mayor enemigo del Estado es la mala razón de Estado».
Este artículo hacía referencia al reciente asesinato de Fernando Múgica, histórico dirigente socialista en el País Vasco, a quien ETA mató el 6 de febrero. El texto acababa asegurando: «Cada vez que matan a un hombre en la calle nos matan un poco a cada uno de nosotros».
UNA SEMANA DE HOMENAJES
El 30 aniversario del atentado ha destacado por una serie de homenajes y actividades, principalmente en la Facultad de Derecho de la UAM, donde se celebra anualmente en estas fechas la Semana Tomás y Valiente».
En esta edición han intervenido personalidades como el expresidente del Gobierno Felipe González; Álvaro Rodríguez Bereijo y Pedro Cruz Villalón, ambos catedráticos de la UAM y Presidentes Eméritos del TC.
Este viernes será el turno de los Reyes, que participarán en el homenaje y visitarán la exposición In memoriam Tomás y Valiente 1996-2026 , que incluye una reproducción del despacho de quien fuera también profesor del monarca. Felipe VI pronunciará un discurso un día antes de que se cumplan 30 años del funeral que él mismo presidió en la Catedral de la Almudena como Príncipe de Asturias.
El Tribunal Constitucional también ha recordado la «huella imborrable» del jurista y expresidente del órgano. El actual presidente, Cándido Cónde-Pumpido, ha defendido a Tomás y Valiente como «la figura del verdadero hombre de Estado, siempre guiado por la razón y la palabra».

