La mitad de los mayores de 75 años padece onicogrifosis, una alteración de las uñas que provoca engrosamiento
VALÈNCIA, 10
La mitad de las personas mayores de 75 años padece onicogrifosis, una alteración de las uñas que provoca engrosamiento exagerado y una curvatura anormal, lo que les da un aspecto similar a un cuerno o garra.
Desde el Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana (ICOPCV) han advertido en un comunicado de que la onicogrifosis es una patología de las uñas que puede tardar en tratarse y puede ser altamente incapacitante en algunos casos.
Esta enfermedad afecta principalmente a las uñas de los pies, especialmente al dedo gordo, y es muy frecuente en personas de edad avanzada, con patologías como problemas vasculares o por la diabetes, han indicado las mismas fuentes. Además, se estima que las personas entre 60 y 65 años tienen una prevalencia entre el 11% y el 20%, aumentando considerablemente a un 47% a partir de los 75 años.
«Durante el invierno los pies van tapados con el calzado cerrado. Al estar ocultos, incentiva que los cuidados que se les dan sea menor. Esto propicia en las uñas la onicogrifosis y puede ser muy dolorosa por la presión del grosor de la uña y el calzado. En algunos casos genera heridas en los dedos laterales e, incluso, infecciones», ha afirmado Jorge Escoto, podólogo y miembro de la junta directiva del ICOPCV.
Como han resaltado los podólogos, la causa de la patología es muy diversa. Puede originarse por traumatismos de repetición, contusiones, envejecimiento, uso de un calzado inapropiado, infecciones fúngicas o bacterianas así como por enfermedades vasculares, diabetes o psoriasis, entre otras.
Desde el ICOPCV se ha señalado que el aspecto de las uñas con onicogrifosis es de grosor inusual, extremadamente dura, difícil de cortar y con una coloración opaca, amarillenta o marrón con estrías.
«El tratamiento principal consiste en que periódicamente el podólogo realice una quiropodia para rebajar el grosor y cortar la uña de forma segura. A nivel preventivo consiste en la utilización de calzado apropiado, higiene e hidratación diaria. Y, en casos severos, la opción es un tratamiento quirúrgico, procediendo a la extirpación de la uña y la destrucción de la matriz (matricectomía) para evitar que vuelva a crecer afectada, ya que su aspecto, además de ser estéticamente desagradable, puede ser funcionalmente limitante, por lo que el cuidado constante es fundamental», ha incidido Jorge Escoto.
Desde el ICOPCV se ha recordado que, para garantizar que se está en manos de un profesional de la Podología, disciplina sanitaria que todavía no forma parte de la cartera de servicios del Sistema Público de Salud de Generalitat Valenciana, y evitar ser víctimas del intrusismo, hay que asegurarse que la clínica donde se va a ser tratados dispone de número de registro sanitario y el podólogo está colegiado.



