La ONU afirma que sus cascos azules siguen en Jonglei tras la orden de evacuación del Ejército
La UNMISS recalca que hay tropas de pacificación en Akobo para «dar presencia protectora» y mantener contactos con las autoridades locales
Naciones Unidas ha confirmado que sus cascos azules siguen desplegados en el estado de Jonglei, en Sudán del Sur, después de que el Ejército sursudanés emitiera una orden de evacuación en tres condados de cara a una ofensiva a gran escala contra fuerzas rebeldes y opositoras, en el marco del deterioro de la situación sobre el terreno tras los últimos combates.
El portavoz del Ejército sursudanés, Lul Ruai Koang, especificó el domingo que los civiles de las comunidades de Nyirol, Uror y Akobo deben «evacuar por su seguridad hacia zonas controladas por el Gobierno» en un plazo de 48 horas, en referencia a áreas controladas por el opositor Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán en la Oposición (SPLM-IO).
La orden, emitida de cara al inicio de la operación Paz Duradera , que será lanzada de forma «inminente», incluye una petición de retirada de los cascos azules y las organizaciones humanitarias que operan en la zona, escenario desde hace meses de los combates más intensos desde el acuerdo de paz firmado en 2018.
Una portavoz de la Misión de Asistencia de Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS) ha indicado en declaraciones concedidas a Europa Press que la misión «ha visto el comunicado del portavoz de las Fuerzas de Defensa Popular de Sudán del Sur en relación con la situación en Jonglei y la orden de evacuación».
«Nuestras tropas de pacificación siguen sobre el terreno en Akobo, dando una presencia protectora dentro de sus posibilidades y manteniendo contacto estrecho con las autoridades y comunidades locales sobre el desarrollo de la situación», ha apuntado, sin pronunciarse sobre la situación de los cascos azules en Nyirol y Uror.
Por su parte, Stéphane Dujarric, portavoz de la Secretaría General de la ONU, ha puntualizado en una rueda de prensa que la UNMISS ha comunicado su «creciente preocupación por las amenazas sobre operaciones militares a gran escala en Jonglei que podrían poner en riesgo a cientos de miles de civiles», en medio de un aumento del «discurso de odio» que «azuza las tensiones étnicas».
«La UNMISS pide a todas las partes que cesen las hostilidades y a abstenerse de amenazas o acciones que fomenten el miedo, el odio y la violencia», ha dicho, antes de agregar que «la Misión insta a todas las partes a proteger la seguridad y la libertad de movimiento de todo el personal de la ONU y recuerda a todas las partes la inviolabilidad de todas las instalaciones de la ONU, así como de nuestros activos».
«Esto incluye las bases en Jonglei, donde las fuerzas de paz están haciendo todo lo posible para apoyar a las comunidades afectadas en condiciones extremadamente difíciles», ha señalado Dujarric, quien ha insistido en que las tropas de pacificación «siguen apoyando la prevención del conflicto y el proceso de paz como socio imparcial». En este sentido, ha hecho hincapié en que «es clave que estos esfuerzos no sean socavados por la desinformación o por cualquier acción hostil».
AVANCES DEL EJÉRCITO EN JONGLEI
La situación ha estado marcada en las últimas horas por la toma por parte del Ejército de las localidades de Tiam y Wek, cerca de la ciudad de Yuai, según la emisora Radio Tamazuj. Esta ciudad cayó a principios de enero en manos del SPLM-IO, liderado por el antiguo líder rebelde y vicepresidente primero, Riek Machar, quien se encuentra arrestado desde hace meses.
Estos avances de las tropas gubernamentales llegan después de que un alto cargo del Ejército, el general Johnson Olony, pidiera a los militares que «no perdonen vidas» en su ofensiva en Jonglei, expresión de un conflicto étnico entre los nuer, a los que pertenece Machar, y la etnia dinka del presidente Salva Kiir.
Olony, quien pidió a las tropas que «no perdonen ni una vida, ni a una persona mayor, ni a las gallinas», es jefe adjunto del Ejército para el Desarme y la Movilización y líder de unas milicias llamadas la División Agwelek que comprenden a «miles de efectivos» y no están completamente integradas en el Ejército, por lo que muchas veces actúan por su cuenta.
Las palabras de Olony llevaron a la UNMISS a mostrar su preocupación y recalcar, en un mensaje en el que no le cita por su nombre, que «la retórica incendiaria que incita a la violencia contra los civiles, incluidos los más vulnerables, es absolutamente aborrecible y debe cesar ya», especialmente tras el desplazamiento de 18.000 personas por los últimos combates.
«La UNMISS insta a los líderes del país a priorizar los intereses de su pueblo cesando las hostilidades y respetando los compromisos adquiridos en virtud del acuerdo de paz», dijo Graham Maitland, oficial a cargo de la misión de la ONU en el país africano.
«Esto incluye retomar un proceso de toma de decisiones basado en el consenso, respetar los acuerdos de reparto de poder y acordar una forma de concluir pacíficamente el período de transición mediante un diálogo inclusivo», destacó Maitland.
REPUNTE DEL CONFLICTO EN 2025
El conflicto estalló en febrero de 2025, cuando la milicia White Army (Ejército Blanco) lanzó una ofensiva contra el Ejército sursudanés en la ciudad de Nasir, en el estado de Alto Nilo –cerca de la frontera con Etiopía– y conquistó temporalmente la localidad antes de ser expulsados por los militares al mes siguiente.
La situación llevó a las autoridades a poner bajo arresto domiciliario a Machar tras acusarle de conspirar contra la seguridad del Estado, por lo que el SPLM-IO denunció una violación del acuerdo de paz y advirtió con el riesgo de un conflicto a gran escala si su líder no era puesto en libertad.
Sin embargo, durante las semanas posteriores surgieron divisiones en el seno del partido, especialmente después de que se abriera el juicio contra Machar por cargos de asesinato, traición, conspiración, financiación del terrorismo, actos contra las autoridades estatales y crímenes contra la humanidad por su supuesta relación con los combates en Alto Nilo.
La situación derivó en un aumento de los combates en otros puntos del país, incluida una ofensiva del SPLM-IO y el rebelde Frente de Salvación Nacional (NAS) en Ecuatoria Occidental (sur), si bien las autoridades recalcaron que la situaición se encontraba bajo control, a pesar de suponer un reflejo del riesgo de reinicio de la guerra.
La crisis tiene lugar después de que el presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir, promulgara en septiembre de 2024 una enmienda a la Constitución de 2011 para extender otros dos años el periodo de transición, una medida criticada por la comunidad internacional, que reclamó a Yuba avances para la aplicación de la totalidad del acuerdo de paz de 2018, dado que aún no se han materializado algunos de los compromisos, incluida la celebración de elecciones.



