El último estreno de la temporada del Palacio de Festivales reinterpreta La maladie de la mort como un poema escénico


El quinto y último estreno de la temporada teatral del Palacio de Festivales de Cantabria (PFC) correrá a cargo de la compañía cántabra Quasar Teatro, que reinterpreta la novela corta de Margarite Duras La maladie de la mort como un poema escénico, de forma que el texto, la danza y la música en directo serán las bases que sostienen su misterio.

Creada y dirigida por Mónica González Megoya, llegará a la sala Argenta este viernes, 30 de enero, a las 19.30 horas.

Así lo han presentado este martes, en una rueda de prensa celebrada en el PFC, los responsables de esta obra de Quasar Teatro, que 19 años después ha recuperado el texto de la escritora desde una nueva perspectiva, con un espectáculo de 60 minutos.

Esta versión de La maladie de la mort ha sintetizado en cinco páginas las 55 de la novela de Duras, que explora la incapacidad de amar de un hombre que decide contratar la presencia de una mujer durante un tiempo determinado. Él pretende descubrir el motivo de su incapacidad, el porqué de su vacío y de su impotencia.

La directora y actriz Mónica González Megoya, que en 2007 estrenó esta obra como la primera producción de su compañía, ha decidido recuperarla 19 años después desde otro punto de vista, con «más seguridad» y un personaje femenino protagonista «más vulnerable», pero que accede a los juegos del hombre «con duda, con misterio, pero sin miedo», ha explicado. En cuanto a su papel protagonista, ha asegurado que «soy la mujer, pero no la misma mujer de entonces».

Por su parte, la coreógrafa y dramaturga Patricia Torrero ha defendido el papel de la danza en este espectáculo como «una herramienta de expresión muy potente», que permite «complementar con el cuerpo» la síntesis que han abordado al reducir el texto original a cinco páginas.

En esta línea, ha afirmado que el guión deja «hueco para el espectador» de manera que cada uno tenga «una experiencia muy personal». Además, ha puesto en valor «el simbolismo» de los elementos puestos en escena.

Mientras, el actor Eleazar Ortiz ha señalado que «palabra, música y movimiento» son «imprescindibles» en esta obra y funcionan como una «simbiosis», en la que la música tiene «mucha entidad», con un trabajo original de Simone Fontanelli.

Asimismo, ha manifestado que no quería que su nombre apareciera en el programa y así «sorprender» con su personaje, «pero no ha sido posible».

Por otro lado, la responsable de Programación y Producción del Palacio de Festivales de Cantabria, Isabel Ibarra, ha destacado que el apoyo a las compañías cántabras es «una prioridad» para el Gobierno regional, y este espectáculo es «un claro ejemplo del compromiso con el impulso, la visibilidad y la consolidación» de estas empresas «integrándolas de manera estable en una programación diversa y de calidad».

Las entradas de venta anticipada están agotadas, pero el propio día 30 de enero, a las 11.00 horas, se pondrá a disposición del público, tanto en taquilla como a través de la página web, el 10 por ciento del aforo del evento.

Esta obra que surge de la colaboración con la Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria ha sido creada durante una residencia artística en la Fábrica de Creación de Santander.

LA OBRA

La nueva versión de La maladie de la mort se adentra en el relato desde un lugar diferente, al abordar la relación de los personajes desde un juego dramatúrgico y escénico distanciando del primer acercamiento, para descubrir en el texto aristas que en su momento no fueron exploradas.

La propuesta escénica parte de la palabra poética como impulso sonoro, rítmico y corporal que se expande en movimiento y música. «El texto se fragmenta, se repite, se transforma y se encarna, generando una dramaturgia no lineal basada en atmósferas, imágenes y estados», ha explicado el programa.

El espectáculo se concibe como un poema escénico «donde palabra, cuerpo y sonido dialogan en igualdad de jerarquía. El movimiento no ilustra el texto, sino que dialoga con él. La música funciona como un espacio emocional. La voz de los instrumentos (violonchelo y clarinete) se integra. La música no acompaña: provoca, interrumpe y sostiene la acción escénica. Y el silencio, como contraste y tensión», ha detallado.

La maladie de la mort contará con la participación del violonchelo de Alberto Gorrochategui; el clarinete de Andrés Pueyo; la actuación de Eleazar Ortiz; la dramaturgia, dirección y coreografía de Patricia Torrero; la música original de Simone Fontanelli; el diseño de iluminación de Víctor Lorenzo; y la confección de vestuario y atrezzo de Pilar López.

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