La Fundación Psicología Sin Fronteras apoyará a víctimas e intervinientes del accidente de Adamuz
La Fundación Psicología Sin Fronteras ha comunicado que ha activado sus recursos especializados en psicología de emergencias para intervenir en la zona de Adamuz (Córdoba) tras el accidente ferroviario del pasado lunes 18 de enero.
El equipo de la Fundación estará en coordinación con el dispositivo de atención psicológica impulsado por el Comisionado de Salud Mental del Ministerio de Sanidad y junto al resto de recursos que ya están operando o se prevé que lo hagan en el territorio.
De este modo, la Fundación activará un equipo formado por profesionales con formación y experiencia en intervención en crisis y emergencias. La actuación se dirige tanto a las víctimas (heridos y familiares) como a las personas intervinientes expuestas a situaciones de alto impacto emocional, incluidas aquellos que no cuentan con formación especializada en este tipo de contextos.
Desde Fundación Psicología Sin Fronteras se subraya que intervenir psicológicamente en una emergencia no significa «curar» a las personas ni hacer el proceso por ellas, sino acompañarlas para que puedan activar sus propios recursos y potencialidades en un momento tan crítico como este.
«La intervención es un proceso. La persona que tenemos delante no es pasiva: está viva, siente, piensa y puede actuar. Nuestro trabajo no es sustituir su camino ni marcar atajos, sino ayudar a que recupere orientación, seguridad y capacidad de acción», explica el presidente de la Fundación, Guillermo Fouce.
Desde este enfoque, el apoyo y el acompañamiento resultan clave. «En situaciones extremas, una de las preguntas más importantes no es ¿qué te pasa? , sino ¿a quién podemos avisar para que esté cerca de ti? Sentirse acompañado y reconocido es el principal factor protector frente al impacto psicológico de una catástrofe», añade.
Asimismo, la Fundación defiende intervenciones profundamente humanas, basadas en la evidencia y en el acompañamiento, la escucha y la empatía, evitando la patologización innecesaria del sufrimiento. «Lo primero no son las intervenciones individuales ni los tratamientos, sino informar, orientar y reducir la incertidumbre. Explicar qué está pasando, cómo es normal reaccionar y cómo afrontar las primeras fases del impacto», explica Fouce.
A partir de ahí, se priorizan intervenciones grupales, de ayuda mutua y apoyo comunitario, dejando las intervenciones individuales especializadas para los casos en los que realmente son necesarias.
Al mismo tiempo, esta organización recuerda la importancia de que los equipos cuenten con espacios de cuidado emocional antes, durante y después de la intervención.
En este caso, la actuación de Fundación Psicología Sin Fronteras incluirá de forma específica el acompañamiento psicológico a quienes intervienen ayudando, como personal de emergencias, protección civil, cuerpos de seguridad, profesionales sanitarios y voluntariado, que han estado expuestos a situaciones potencialmente traumáticas, con el objetivo de prevenir el trauma vicario, el desgaste emocional y la cronificación del malestar.
La Fundación recuerda que la atención psicológica no termina cuando finaliza la fase aguda ni cuando desaparece la atención mediática, sino que debe sostenerse en el tiempo para favorecer la recuperación emocional.


