Escribano celebra un año al frente de Indra con máximos en Bolsa tras poner el foco en el sector de la defensa
La posible fusión con su empresa familiar, la compra de Hispasat y las desavenencias con General Dynamics marcan su primer año como presidente
El próximo lunes, 19 de enero, se cumplirá un año desde que Ángel Escribano asumió la presidencia de Indra, que en los últimos 12 meses ha triplicado (+222,53%) su valor bursátil y ha superado por primera vez los 10.000 millones de euros de capitalización en un contexto en el que la compañía ha sabido aprovechar los vientos de cola del sector de la defensa.
Si bien Marc Murtra, su antecesor en el puesto y ahora presidente de Telefónica, ya había abierto la puerta a que la defensa tuviese más peso en la compañía, la llegada de Escribano, un directivo con experiencia industrial pura , ha servido de catalizador para que Indra se haya convertido en el campeón nacional de la defensa en España, si bien el término no es del agrado de Escribano, tal como él mismo ha reconocido en varias ocasiones.
Uno de los primeros movimientos de calado en ese camino fue la adquisición del 89,68% del operador de satélites Hispasat y la toma del control de su rama militar, Hisdesat, una operación de 725 millones de euros que se acordó el 31 de enero de 2025 y que se cerró de forma definitiva el pasado 30 de diciembre, si bien hay que señalar este movimiento se estaba preparando desde antes de la llegada de Escribano.
Asimismo, en junio de 2025 Indra tomó el control de Tess Defence, la compañía participada también por Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), Sapa Placencia y Santa Bárbara Sistemas (propiedad de General Dynamics European Land Systems) y a la que el Ministerio de Defensa ha adjudicado millonarios contratos para la fabricación de vehículos blindados.
De hecho, los retrasos en las entregas de los blindados 8×8 Dragón, que llegaron a provocar las reprimendas públicas del Ministerio de Defensa y la imposición de multas, impulsaron la decisión de que Indra tomase el control de la empresa, que en 2025 entregó al Ejército un total de 41 unidades listas para entrar en operación.
Sin embargo, la principal operación en la que se encuentra inmersa Indra y que marca el primer año de Escribano al frente de la compañía tiene que ver con la potencial fusión con EM&E.
Esta operación, la cual ha recibidio el visto bueno unánime del consejo de administración de Indra, tiene cierto grado de complejidad debido a los conflictos de interés derivados del hecho de que Ángel Escribano es el copropietario de EM&E junto a su hermano y presidente de EM&E, Javier Escribano, quien, a su vez, es consejero dominical en Indra.
De hecho, EM&E es el segundo mayor accionista de Indra, con una participación del 14,3%, tan solo por detrás del Gobierno, que posee un 28% de la compañía a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI).
A ello se suma la apuesta de Indra por el negocio de los drones, lo cual se ha concretado en distintas operaciones en los últimos meses.
A finales del pasado julio adquirió el negocio de drones de la firma española Aertec (Aertec Defence & Aerial Systems) para reforzar su división de armamento, denominada Weapons & Ammunitions, mientras que a mediados de diciembre anunció un acuerdo con el Grupo CPS para comprar la tecnología de sistemas aéreos no tripulados (UAS) de Wake Engineering.
A ello se suma que la semana pasada cerró un acuerdo con la británica Altitud Angel para adquirir los activos relacionados con GuardianUTM, su plataforma modular de gestión de tráfico aéreo para drones.
Sin embargo, el principal anuncio en este segmento de negocio se produjo esta misma semana, dado que Indra y la compañía emiratí Edge fabricarán drones kamikaze en Villadangos de Páramo (León) a través de su nueva joint venture en España, con la que buscan convertirse en proveedores de los principales programas militares europeos.
La empresa nace con una cartera de pedidos anual estimada de unos 2.000 millones de euros y la producción de los drones suicida tendrá lugar en una nueva fábrica que contará con unos 200 trabajadores cuando se encuentre a plena capacidad.
De este modo, la empresa está reforzando su apuesta por el segmento de negocio de los drones y, de hecho, a mediados del pasado octubre el consejero delegado de Indra, José Vicente De los Mozos, llegó a trasladar al comisario europeo de Defensa, Andrius Kubilius, la disposición de la empresa para contribuir con su tecnología a la defensa del continente, sobre todo en el flanco este, donde se baraja la opción de desplegar un muro antidrones.
PROGRAMAS DE MODERNIZACIÓN MILITAR
El aumento de la importancia de Indra en materia de defensa también se ha materializado en el hecho de que es la principal adjudicataria de los programas de modernización militar puestos en marcha por el Gobierno.
Además, también ha sido la gran protagonista, junto a Airbus y Navantia, de los préstamos al 0% que el Gobierno ha concedido para prefinanciar esos programas de modernización militar.
En total, el Ejecutivo ha concedido 14.224 millones de euros en préstamos sin intereses a diferentes empresas, sin embargo, los programas en los que participa Indra (bien en solitario, con algún socio) acumulan 7.944 millones de euros en créditos gubernamentales, mientras que los de Airbus suman 4.030 millones de euros (hay un programa de 350 millones en el que participan Airbus e Indra) y los de Navantia totalizan 2.292 millones de euros.
DESAVENENCIAS CON GENERAL DYNAMICS
Más allá del impulso bursátil de Indra en el último año, de las operaciones realizadas y del incremento de su importancia para la defensa del país, el otro gran hito que ha marcado los primeros 12 meses de Escribano al frente de la empresa tiene que ver con las desavenencias con General Dynamics.
El primer desencuentro se produjo a mediados del pasado marzo, cuando en una comparencia en la Comisión Mixta de Seguridad Nacional, Escribano afeó la gestión de Santa Bárbara Sistemas por parte de su propietaria, General Dynamics European Land Systems (GDELS).
Estos comentarios se produjeron después de que GDELS rechazase una oferta por parte de Indra para hacerse con la fábrica de blindados de la compañía en Trubia (Asturias), una negativa que derivó en que Indra comprase la planta de calderería pesada de Duro Felguera en Gijón (conocida como El Tallerón ) para reconvertirla y empezar a producir allí este tipo de vehículos militares.
Sin embargo, los desencuentros entre ambas empresas se han recrudecido en diciembre, cuando General Dynamics presentó un recurso contencioso-administrativo con el objetivo de bloquear 3.000 millones de euros en préstamos al 0% que el Gobierno había concedido a la unión temporal de empresas (UTE) de Indra y Escribano para los dos principales programas de artillería en el marco de la estrategia gubernamental de modernización militar.
Si bien el Supremo ha admitido a trámite el recurso, la petición de que se bloqueen de manera cautelar esos préstamos todavía debe resolverse.
Asimismo, tal y como refleja la documentación jurídica a la que ha tenido acceso Europa Press, los planes de General Dynamics también pasan por recurrir la adjudicación de los contratos de artillería de ruedas y de cadenas a la unión temporal de empresa (UTE) de Indra y Escribano por 7.240 millones de euros.



