Un estudio evidencia que la actividad cerebral relacionada con la percepción auditiva sigue el ritmo del corazón

Investigadores de la Universidad del Estado de São Paulo (Brasil) en Brasil, en colaboración con colegas de la Universidad de Oxford Brookes (Reino Unido) han demostrado que la actividad cerebral relacionada con la autención auditiva sigue el ritmo de la frecuencia cardiaca. De esta forma, explican la pérdida de audición repentina que se puede experimentar en situaciones muy estresantes, y que suelen durar poco tiempo.

Por lo tanto, los cambios inducidos por el estrés en la frecuencia cardíaca pueden afectar la percepción auditiva. Este hallazgo ofrece nuevas perspectivas para el tratamiento de los trastornos de la atención y la comunicación, según explican los investigadores en un artículo publicado en la revista Scientific Reports .

Investigaciones recientes ya han demostrado que la frecuencia cardíaca puede fluctuar en respuesta a la estimulación auditiva y que estas variaciones están controladas por el nervio vago. “Sin embargo, no se entendía muy bien cómo influyen los estímulos auditivos en el control de la frecuencia cardiaca por parte del nervio vago. Además, no estaba claro si el control de la frecuencia cardíaca interactuaba con la actividad cerebral cortical asociada con la atención auditiva en humanos”, justifican los científicos.

El nervio vago se extiende desde el tronco encefálico hasta el abdomen y forma parte del sistema nervioso autónomo que controla los procesos corporales inconscientes como el ritmo cardíaco, la respiración y la digestión. Un nervio vago hiperactivo puede provocar una frecuencia cardíaca anormalmente baja.

Estudios previos con animales han demostrado que la actividad del nervio vago aumenta durante la estimulación auditiva relajante y aumenta la expresión de una proteína llamada c-Fos en la corteza auditiva. Estos hallazgos apuntan a una asociación entre el procesamiento cortical del sonido y el sistema nervioso parasimpático.

Los investigadores se propusieron investigar estas interacciones por medio de un experimento con 49 mujeres en el que la regulación de la frecuencia cardíaca fue desafiada por una prueba de lenguaje ligeramente estresante. Se pidió a los participantes que dijeran tantas palabras en portugués como pudieran en 60 segundos, sin repeticiones ni inflexiones como el diminutivo. La frecuencia cardíaca y el procesamiento auditivo se midieron antes y después de la prueba de lenguaje.

Los resultados de las pruebas mostraron que el estrés relativamente leve al que fueron sometidos los voluntarios era suficiente para alterar su ritmo cardíaco y que esto ocurría en paralelo con una atenuación de su atención auditiva. Los análisis estadísticos, incluyendo correlaciones y modelos de regresión lineal, indicaron una asociación débil pero significativa entre el control autónomo del corazón por el nervio vago y el procesamiento auditivo en el cerebro.

“Esto sugiere que la información auditiva se procesa menos bien en situaciones estresantes que en situaciones tranquilas. Es posible que si respiras más despacio bajo estrés, por ejemplo, el sistema nervioso parasimpático puede ralentizar tu ritmo cardíaco y mejorar tu percepción auditiva”, concluyen.

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