El salvado de arroz puede ayudar a frenar la desnutrición y la diarrea en los bebés, según un estudio

Añadir un suplemento de salvado de arroz a los niños que acaban de dejar de alimentarse de leche materna podría aumentar los nutrientes que están recibiendo y, por tanto, contribuir a un mayor crecimiento, ayudar a frenar la desnutrición y reducir la diarrea, según un estudio que tenía por objetivo buscar la forma de disminuir estos problemas en países subdesarrollados.

Los episodios de diarrea suponen la segunda causa de muerte en niños menores de cinco años, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS). Cada año, la diarrea mata a alrededor de 525.000 niños menores de dicha edad.

El estudio, llamado Rice bran supplementation modulates growth, microbiota and metabolome in weaning infants: a clinical trial in Nicaragua and Mali , se ha publicado recientemente en la revista Scientific Reports , de los editores de Nature , y ha sido liderado por la profesora asociada del Departamento de Environmental and Radiological Health Sciences de la Universidad de Colorado (Estados Unidos).

Con el estudio, los investigadores señalan que el salvado de arroz, rico en nutrientes y fuente de fitoquímicos, muestra propiedades positivas que luchan contra enfermedades crónicas, y, además, es una estrategia de intervención alimenticia práctica en regiones donde se cultiva el arroz y que, además, tienen una alta prevalencia de alteración en el crecimiento y desarrollo de los niños.

Así, para estudiar los efectos del suplemento diario de salvado de arroz, el equipo de investigación recolectó mensualmente muestras fecales de cerca de 100 niños en Nicaragua y Mali durante seis meses. Los científicos también registraron información demográfica y tomaron nota de las características de las diferentes familias.

Ryan ha señalado que uno de los descubrimientos más importantes del estudio tiene que ver con los datos comunes utilizados para monitorizar el crecimiento de los bebés, es decir, los que señalaban lo que estos medían según la edad. En los lactantes nicaragüenses, estos datos cambiaron significativamente con el tiempo, de la misma forma que también cambiaron los valores del peso en relación con la edad en los lactantes de Mali, en comparación con el grupo de control.

«En Mali también observamos una incidencia más baja de episodios de diarrea para niños de entre seis y 12 meses de edad cuando consumían el suplemento de arroz», ha añadido Ryan.

En Nicaragua, los investigadores también encontraron una reducción significativa en los marcadores asociados a la permeabilidad del intestino, conocido como intestino permeable , que puede ocurrir debido a que la comida ha sido parcialmente digerida o por las toxinas que pasan desde el interior del tracto gastrointestinal hacia el resto del cuerpo.

La profesora también ha añadido que se necesitan unas pruebas clínicas más prolongadas en el tiempo y con más seguimiento, como, por ejemplo, el observar la evolución de estos niños desde que cumplen dos y hasta los cinco años, para verificar los impactos a largo plazo de estos descubrimientos y lo que implican realmente en el crecimiento, incluyendo la prevención de la desnutrición y reduciendo los episodios de diarrea.

En este sentido, los científicos señalan que es sorprendente observar tales resultados en este estadio tan temprano, lo que podría influir en el cambio de los hábitos alimenticios en los entornos rurales y urbanos. «Hemos trabajado duro para identificar intervenciones prácticas y sostenibles con el potencial de causar impacto global», ha señalado Ryan.

Para su investigación, cabe destacar que, además de su equipo, la científica ha contado con la presencia de la farmacéutica especializada en biología médica de la Universidad de Bamako (Mali), Ousmane Koita, y el jefe del Departamento de Microbiología de la Universidad Autónoma de Nicaragua, Samuel Vilchez, que han colaborado en el estudio como investigadores principales de sus respectivos lugares.

FUTURO DE LA INVESTIGACIÓN

Ahora Ryan está trabajando con agricultores de arroz, industrias y expertos en seguridad alimentaria y toxicología, así como con científicos de la sanidad pública en el Oeste de África para llevar a cabo un suministro de salvado de arroz de tal modo que se pueda convertir en un ingrediente dentro de las dietas infantiles.

La investigadora también está desarrollando biomarcadores de dieta en la ingesta de salvado de arroz en niños y adultos con la ayuda del Instituto Nacional de Alimentación y Agricultura. Junto con su equipo, Ryan están examinando el impacto del salvado de arroz en el intestino, que no solo es diferente en función de la edad y el país, sino que también cambia según los diferentes niveles de exposición a los ambientes.

«Nuestro mayor paso a seguir es desarrollar un producto de salvado de arroz seguro, estable ante las altas temperaturas para el consumo humano en las regiones donde se cultiva el arroz y donde, también, persisten enfermedades relacionadas con la diarrea y la malnutrición y hacer esfuerzos innovadores para la prevención de las mismas», ha apuntado la investigadora.

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