La periodista filipina María Ressa, sobre la libertad de prensa en Filipinas: «El principal desafío es sobrevivir»

Alerta de que la desinformación es una «herramienta táctica» que forma parte de la «doctrina militar rusa»

Critica el funcionamiento de las compañías tecnológicas que contribuyen a difundir bulos y arremete contra los lobbies estadounidenses

La periodista filipina María Ressa ha alertado este jueves de que el principal desafío para los periodistas en el país asiático es «sobrevivir» ante un negocio que está «metafóricamente muerto» tras seis años de presidencia de Rodrigo Duterte, al que ha calificado como un «líder autoritario digital».

En una entrevista concedida a Europa Press en el marco de las jornadas Metafuturo organizadas por La Sexta en el Ateneo de Madrid, la fundadora del portal de noticias Rappler y premio Nobel de la Paz 2021 ha aventurado que en Filipinas «todo depende de la economía y el poder».

En este sentido, ha afirmado que «todos los ciudadanos de una democracia deben valorar el derecho a la libertad de expresión» y tener en cuenta «todas aquellas libertades que no se echarán de menos hasta que se empiecen a perder». «Los periodistas no pueden defender la democracia solos: esto no es el Viejo Mundo, no tenemos el poder que solíamos tener», ha recalcado.

En Filipinas, ha dicho, «nuestro negocio está muerto». «La publicidad está muerta y la forma en que las compañías de tecnología operan ahora es mucho más sofisticada y barata. No se puede comparar con cómo se hacía antes la publicidad», ha relatado.

«Tenemos que sobrevivir y entender que el tipo de periodismo que tiene éxito en las plataformas de distribución es el peor periodismo que existe», ha puntualizado, antes de explicar que «si pasas un mes trabajando en una pieza de investigación no vas a lograr el mismo alcance a través de las redes sociales (…) porque no tratas de vender una mentira ni buscas promover el odio».

Así, ha sostenido que las palabras «están perdiendo su significado» debido a la tecnología que utilizamos. «La democracia no significa lo mismo cuando España usa esta palabra que cuando la usa Estados Unidos o China», ha reafirmado antes de insistir en que «ahora más que nunca, (la libertad de expresión) versa sobre el miedo a decir lo que piensas».

«Mucho de esto se debe a la política, a la forma en que están diseñadas las plataformas de redes sociales, que nos dividen. La política se ha convertido en una lucha a vida o muerte entre gladiadores», ha lamentado Ressa, de 59 años, que ha especificado que «nunca ha debido ser así».

Para ella, esto provoca que las sociedades «no puedan tomar las decisiones apropiadas para las democracias», un «fallo en cascada» que ha puesto sobre la mesa la capacidad de adaptación del periodismo en democracia. «Si los malos ganan, ¿cómo pensamos recuperarnos?», ha recalcado.

AVANCE DE LA DESINFORMACIÓN

Ressa, que ha admitido que desempeñar el periodismo supone un gran riesgo, ha hecho hincapié en la necesidad de seguir informando y ha alertado de los peligros que supone la desinformación en un mundo globalizado que se enfrenta a numerosos conflictos, como la invasión rusa de Ucrania.

Sobre esta cuestión, ha acusado a Rusia de utilizar la desinformación precisamente como «herramienta táctica» y ha destacado que este tipo de bulos «forman parte de la doctrina militar rusa».

Por eso, ha puesto el foco en la idea de lograr un cambio en el modelo de negocio actual. «No podemos hacerlo solos. (…) Es necesaria una legislación que haga frente a las máquinas de hacer dinero que son las plataformas», ha reivindicado, al tiempo que ha aludido a la participación ciudadana.

Así, ha abordado la idea de un periodismo participativo donde el periodista «siga exponiendo al corrupto» y ha matizado que la idea de legislar «se limita a los algoritmos, a hacer que las compañías tecnológicas rindan cuentas por las ideas que ayudan a construir».

«En Estados Unidos existe un gran lobby que tiene detrás unos 70 millones de dólares y se encarga de presionar a los diputados para hacer que esto parezca un asunto de libertad de prensa cuando en realidad no lo es», ha criticado. «No se trata de una cuestión de expresión o censura, es una cuestión de cómo están diseñadas las plataformas de distribución; están diseñadas para propagar mentiras y no hechos», ha clarificado.

PROCESO JUDICIAL

Sobre el proceso judicial en su contra y la persecución a la que han sido sometidos durante años tanto ella como su equipo, ha recordado que Duterte «tenía miedo de la verdad, a que se hicieran preguntas difíciles». «Había escándalos de corrupción y no teníamos ni idea de cuántos filipinos habían sido asesinados en la guerra contra las drogas», ha incidido. «Son los más pobres los que más se han visto afectados, los que han muerto», ha añadido.

«Una de las cosas de las que me di cuenta cuando fui arrestada por primera vez es que yo no había hecho nada y aún así había sido detenida. Pensé que si fuese un chico pobre y la Policía me cogiese no tendría recurso alguno. Es una cuestión de impunidad. Y hablo de la impunidad de Rodrigo Duterte como podría hablar de la de Mark Zuckerberg (fundador de Facebook). Se ha salido con la suya también», ha afirmado.

Ante la idea de que el expresidente filipino obtuviera un gran apoyo entre la población durante las elecciones de 2016, ha destacado el papel de las redes sociales en el marco de la campaña electoral. «El 80 por ciento de las decisiones que tomamos en nuestra vida tienen que ver con cómo nos sentimos y no lo que pensamos, y las redes sociales capitalizan precisamente esto. Por eso tenemos tantos líderes autoritarios digitales en todo el mundo», ha continuado.

La responsable de Rappler, que también trabajó como corresponsal de la cadena CNN en el sudeste asiático, ha matizado que la diferencia entre hombres como Duterte y el expresidente Donald Trump es que «Duterte mata» y ha insistido en que «estamos siendo manipulados individualmente, persona a persona, a través de nuestros teléfonos, por parte del poder, y eso debería ser ilegal».

Es por ello que ha abogado por «poner fin a la vigilancia a cambio de beneficios» y ha puntualizado que «el periodismo es el antídoto de la tiranía». «Ahora hemos elegido al presidente (Bongbong) Marcos, que ha pasado 100 días en el cargo y ha sido elegido por dos razones: las operaciones de información que han ayudado a limpiar su nombre y las dinastías feudales existentes», ha declarado.

No obstante, con más de treinta años de carrera periodística a sus espaldas, Ressa se ha mostrado optimista a pesar de todo y ha defendido otorgarle el beneficio de la duda. «La pregunta es si (Marcos) trabajará para hacer de nuestro país un lugar mejor. Ha dicho que defiende los Derechos Humanos y la libertad de prensa. Está por determinarse. (…) Hay que darle una oportunidad, y si no, escribiremos sobre ello», ha aseverado.

Respecto al proceso legal en su contra, ha señalado que «el caso se está moviendo», algo que le ha «sorprendido». «Uno de los casos está ya ante el Supremo. (…) Espero que triunfe la sabiduría y el espíritu del Estado de Derecho», ha subrayado en relación con el recurso presentado ante la corte tras ser condenada por ciberdifamación en un juicio histórico que ha sido tildado por muchos como un nuevo ataque contra la libertad de prensa.

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