Más de 30.500 migrantes han muerto en los últimos cinco años en su viaje, según la OIM

Más de 19.000 de ellos murieron ahogados, con el Mediterráneo Central como la ruta migratoria más peligrosa

MADRID, 11

Al menos 30.510 personas han muerto entre 2014 y 2018 mientras trataban de emigrar desde sus países hacia otros en busca de un futuro mejor, la inmensa mayoría de ellas ahogadas en peligrosas travesías, según los datos del Proyecto Migrantes Desaparecidos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) publicados este viernes.

“La inmigración irregular plantea riesgos significativos para aquellos que inician tales viajes (por lo que) hacen falta vías legales seguras de forma urgente para que menos personas recurran a esta opción”, ha defendido el director del Centro de Análisis Global de Datos sobre Migración (GMDAC) de la OIM, Frank Laczko.

“Aunque muchos se centran en el Mediterráneo, la verdad del asunto es que la gente muere en las rutas migratorias de todo el mundo”, ha subrayado. Según la OIM, sus cifras son solo una estimación mínima puesto que falta información oficial.

De los más de 30.500 muertos contabilizados, más de 19.000 de ellos perecieron ahogados, no solo en el Mediterráneo, sino también en el Río Grande que separa Estados Unidos de México, en la bahía de Bengala y en otras muchas rutas marítimas.

Por regiones, casi la mitad del total (14.795) se produjeron en la ruta del Mediterráneo Central entre el norte de África e Italia, mientras que en total, en las distintas rutas en el Mediterráneo perecieron en este periodo al menos 17.644 personas. Este dato, ha destacado la OIM, supone diez veces la cifra de muertos que provocó el naufragio del Titanic en 1912.

Las rutas migratorias en África son las segundas más mortíferas, con 6.629 muertos desde 2014. Casi 4.000 de ellas se produjeron en el norte del continente, donde la falta de datos fiables y la información anecdótica de superviventes apunta a que muchos más migrantes habrían perdido la vida.

En Asia, donde también hay escasez de datos, más de 2.900 personas han muerto mientras emigraban, lo que incluye a 2.191 en el sureste asiático y 531 en Oriente Próximo. Por último, en las Américas, la OIM ha contabilizado al menos 2.959 muertos. Más del 60 por ciento de estas muertes se produjeron en la frontera entre México y Estados Unidos.

Además de ahogados por las malas condiciones de las embarcaciones en las que suelen viajar, otros 3.800 migrantes murieron debido a las duras condiciones de su viaje –insolación, deshidratación, agotamiento– o debido a enfermedades combinadas con la falta de medicinas.

Por otra parte, la OIM ha lamentado lo poco que se sabe sobre las identidades de quienes mueren –en los casos de los ahogados en el Mediterráneo o quienes mueren el desierto muchas veces nunca aparecen los cuerpos–. Así, solo se tiene información sobre la edad y el sexo en uno de cada cuatro casos. En este sentido, se han contabilizado casi 1.600 niños muertos, 1.700 mujeres y más de 5.000 hombres.

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