La etapa del diagnóstico de un tipo de linfoma predice cuándo y dónde se puede formar un nuevo tumor, según estudio

Un estudio de la Universidad de Colorado (Estados Unidos) de supervivientes a largo plazo de linfoma difuso de células B grandes (DLBCL) ha mostrado, por primera vez, que la etapa en la cual se diagnostica originalmente la enfermedad puede predecir cuándo y dónde se forma el nuevo cáncer.

Con tratamientos mejorados, especialmente el uso de inmunoterapias contra el cáncer, más de dos tercios de todos los pacientes diagnosticados con DLBCL sobrevivirán. Sin embargo, después del tratamiento, los pacientes tienen un riesgo pequeño pero real de desarrollar un nuevo cáncer, llamado segundo cáncer primario.

“Hemos hecho grandes progresos en este campo, y como resultado, los pacientes viven más tiempo. Por lo tanto, la supervivencia ha ocupado un lugar central en el tratamiento de estos linfomas. Dado que estos pacientes tienen un mayor riesgo de desarrollar segundos cánceres primarios, nuestro objetivo es identificar los factores de riesgo que pueden predecir o mitigar este riesgo”, explica Manali Kamdar, el autor principal del trabajo, que se ha publicado en la revista Cancer .

El estudio exploró los resultados de 26.038 pacientes diagnosticados con DLBCL entre 1973 y 2010, más de la mitad de los cuales fueron diagnosticados con enfermedad en etapa 1 o 2, y un poco menos de la mitad de los cuales fueron diagnosticados con enfermedad en etapa 3 o 4. En general, el 13 por ciento de los supervivientes desarrollaron un segundo cáncer primario.

El estudio ha evidenciado que en comparación con los cánceres de etapa tardía, los pacientes diagnosticados con DLBCL en etapas tempranas tenían un mayor riesgo de desarrollar segundos cánceres primarios en los cinco años posteriores al tratamiento, y que estos nuevos cánceres tendían a ser en su mayoría tumores sólidos, como los de mama, colon o próstata.

Por el contrario, los pacientes cuya DLBCL estaba en estadio 3 o 4 en el momento del diagnóstico tenían un mayor riesgo de desarrollar segundos cánceres primarios en el intervalo de 10 a 15 años después del tratamiento, y en lugar de tumores sólidos, estos cánceres tendían a ser malignos hematológicos, incluyendo formas de leucemia.

El investigador apunta que este es “un primer paso” hacia la identificación de herramientas para vigilar mejor a los supervivientes de este tipo de cáncer. Por ejemplo, Kamdar, sugiere que si un paciente encontrara recuentos sanguíneos bajos 10 años después del tratamiento para la DLBCL en etapa tardía, se justificaría la realización de pruebas adicionales dado el riesgo asociado con un historial en etapa tardía.

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