Expertos piden modelos innovadores de gestión sanitaria que garanticen la calidad asistencial

Expertos reunidos en un webinar, organizado por The Institute for Health and Strategy (SI-Health), en colaboración con Sanofi, en el que han recalcado la necesidad de poner en marcha modelos innovadores de gestión sanitaria que garanticen la calidad asistencial durante y después de la pandemia del Covid-19.

El encuentro virtual, moderado por la presidenta de ANIS, Graziella Almendral, ha puesto el foco en dos de los problemas de salud más prevalentes en nuestro país, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

El webinar ha contado con la participación del coordinador del Plan para la Asistencia Integral al Paciente con Diabetes en la Comunidad Valenciana, Francisco José Pomares Gómez, y del jefe del servicio de Cardiología y Unidades Coronarias del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela, José Ramón González Juanatey, quienes han presentado experiencias transformadoras desarrolladas en el ámbito de la diabetes y las enfermedades cardiovasculares y mediante las que se han obtenido «excelentes resultados» de salud, también en el actual escenario pandémico.

En el encuentro también ha participado el codirector de The Institute for Health and Strategy y ex director de Sistemas de Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Rafael Bengoa, quien ha presentado la guía Atención integrada en diabetes: del diseño a la implementación , cuyo objetivo es ofrecer recomendaciones o acciones prácticas que, a partir de un formato check- list , ayuden a las organizaciones o áreas sanitarias a desarrollar «una cultura organizativa alineada con el cambio en la gestión de la diabetes».

El documento, elaborado por SI-Health, con el apoyo de Sanofi, responde a la necesidad de superar el actual modelo asistencial, fragmentado y pasivo, que se caracteriza por ofrecer a los pacientes diabéticos una atención episódica, a demanda, con la participación sucesiva de múltiples profesionales y con escasa conexión entre los distintos ámbitos de atención.

Durante su intervención, Bengoa ha puesto de manifiesto que los problemas que hacen que el avance hacia modelos de atención integrada no sea exitoso no tienen que ver tanto con su diseño, sino con su implementación. «Sabemos qué cambios son necesarios; el problema es ver cómo los implementamos», ha señalado.

«Para solventar los obstáculos existentes, es precisa una mayor participación de todos los profesionales implicados en los programas de mejora, mayor compromiso e inversión en personal y un liderazgo inclusivo en las organizaciones, con líderes clínicos cualificados que trabajen junto a gerentes experimentados», ha dicho.

En este sentido, el experto ha considerado que la Covid-19 puede actuar «como un acelerador de grandes cambios», porque ha contribuido a eliminar «barreras a la innovación que se consideraban imposibles de superar», aunque ha advertido que estas transformaciones todavía no constituyen «un cambio cultural», por lo que son necesarios avances decididos en esa dirección para mantener las mejoras alcanzadas.

En líneas similares se han expresado los doctores José Ramón González Juanatey y Francisco José Pomares Gómez, quienes han subrayado la importancia de evitar que la COVID-19 «eclipse» la atención a otras patologías de gran prevalencia, porque, de lo contrario, se producirá un grave deterioro de los resultados en salud.

«Es preciso mantener un sistema de salud que garantice cierta excelencia asistencial en todas las circunstancias. En el caso de las enfermedades cardiovasculares, no podemos permitir que la pandemia sea la excusa para hacer una Cardiología de segundo nivel», ha afirmado el jefe del servicio de Cardiología y Unidades Coronarias del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela.

Además, ha avisado de que si cada mes se ven unos 10.000 infartos en España, entonces solo vimos la mitad. «Un infarto en casa supone que el 50 por ciento de los afectados muere, y ahí está gran parte del exceso de mortalidad detectado en nuestro país durante la primera ola. Nunca vi complicaciones tan complejas, porque los pacientes llegaban con mucho retraso. En Cardiología, eso supone un impacto inmediato, pero la pérdida de la continuidad asistencial puede tener un impacto todavía mayor», ha advertido.

Frente a estos riesgos, el especialista ha abogado por extender experiencias innovadoras en gestión sanitaria como las desarrolladas desde hace años «en el área cardiovascular» de Santiago de Compostela, que han arrojado resultados «extraordinarios» incluso durante la pandemia.

Basados en modelos de atención integrada y asentados sobre «la joya de la corona, una historia clínica electrónica única con acceso universal a pruebas y a todos los especialistas», los proyectos implementados por su servicio han permitido mejorar el acceso a la atención especializada y asegurar la continuidad asistencial mediante medidas como la implantación de la e-consulta para determinar o descartar la necesidad de consulta presencial, «la filosofía de acto único» para evitar nuevas visitas del paciente al hospital, el establecimiento de procesos asistenciales o el desarrollo del concepto de «hospitalización extendida», con el que se ha asegurado el seguimiento de los pacientes durante los dos meses siguientes al alta por parte de su cardiólogo de referencia.

«Son necesarias iniciativas concretas, con cara y ojos, que apliquen las transformaciones a nivel local, y para ello es fundamental medir los resultados en salud y que exista un liderazgo clínico. De lo contrario, los cambios no se producirán de forma realmente eficiente», ha planteado González Juanatey.

Además, ha destacado que para un abordaje adecuado de las enfermedades crónicas «nos necesitamos a todos, con la premisa de resolver las necesidades existentes en el nivel adecuado, sin actitudes que no aportan valor y midiendo los resultados».

LA TELEMEDICINA, CLAVE ENTRE LAS INICIATIVAS PARA LA DIABETES TIPO 1

También Pomares Gómez ha incidido en la relevancia del liderazgo asistencial en los procesos de innovación asistencial, si bien ha destacado que para que éstos resulten exitosos es imprescindible también el liderazgo de los gestores como «facilitadores» del cambio.

«No visualizo una mejora del sistema solo con los clínicos. Los dos niveles de intervención son fundamentales, necesarios y complementarios», ha señalado el coordinador del Plan para la Asistencia Integral al Paciente con Diabetes en la Comunidad Valenciana.

A la vista de estas necesidades, que la crisis sanitaria ha puesto sobre la mesa de forma contundente, en la Comunidad Valenciana se han impulsado algunas iniciativas dirigidas a los pacientes con diabetes tipo 1 que han permitido, a través de herramientas como la telemedicina, la implantación de una plataforma para la monitorización del control glucémico, la videoasistencia o la educación terapéutica individual y grupal, obtener mejores resultados y establecer circuitos para atender a determinados pacientes con prioridad.

Durante su intervención, el especialista en Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario San Juan de Alicante ha apuntado que la limitación del acceso a los centros sanitarios de la Comunidad Valenciana durante los primeros meses de la pandemia supuso un impacto negativo medio del 20 por ciento en el control metabólico de los pacientes diabéticos con respecto al año anterior, un porcentaje que superó el 80 por ciento en algunos departamentos de salud.

«El análisis ha revelado que los centros donde se trabajaba mejor en el ámbito de la diabetes antes de la COVID-19 han tenido un impacto menor. Por tanto, avanzar hacia la excelencia en el control de la diabetes hará que en el futuro estemos más preparados para amortiguar el impacto de crisis similares y salir antes de ellas», ha recalcado.

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